Abre sus puertas al público un renovado Teatro Marítimo en Villa Adriana

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El Teatro Marítimo de Villa Adriana

La figura del emperador Adriano ha cautivado la imaginación de los amantes del mundo clásico desde hace siglos. Ya fuera por la tradición literaria, que lo incluye en el canon de los cinco emperadores buenos, ya fuera por su declarado amor a la cultura griega o por su poco conservadora vida amorosa y sexual, Adriano ha fascinado a diversas generaciones que han querido ver en este político hispano el modelo de gobernante humanista que tan poco abundó en la Roma imperial. Lo cierto es que una mirada más atenta a la obra política de Adriano demuestra que fue un político cuya carrera no estuvo exenta de sombras, pero por obra y gracia de la historiografía y de novelas como las maravillosas "Memorias de Adriano" de Marguerite Yourcenar estos elementos negativos han quedado en un segundo plano.

Uno de los monumentos que Adriano dejó para la posteridad fue su fastuosa villa en la actual ciudad de Tívoli, la llamada por la tradición Villa Adriana. Este complejo palacial y de recreo sigue aún hoy siendo objeto de continuas excavaciones por parte de arqueólogos de todo el mundo, que campaña tras campaña sacan a la luz nuevos secretos del que fuera el lugar de retiro predilecto de este emperador. También son decenas de miles los turistas que se acercan cada año al yacimiento arqueológico para conocer de primera mano este maravilloso trozo de la historia de Roma.

En los últimos tiempos, el gobierno de Italia ha hecho grandes esfuerzos presupuestarios para restaurar algunas de las zonas más emblemáticas de la Villa Adriana. Gracias a ello, este verano han vuelto a abrir sus puertas al público dos de los espacios del conjunto más admirados por los turistas: el Teatro Marítimo y la Sala de los Filósofos. El Teatro Marítimo es, en concreto, una de las zona más conocidas de Villa Adriana, por su belleza y su buen estado de conservación. Según los especialistas, este espacio era la parte más íntima y privada de las que conformaban el conjunto palacial. A él se retiraba Adriano cuando quería aislarse del mundo, dedicarse a la lectura, la escritura... y al amor. A pesar de que sabemos muy poco acerca de esta faceta de la vida de Adriano en comparación con todo lo que se ha escrito y fantaseado acerca de ella, han sido muchos los que han afirmado sin tapujos que fue en el Teatro Marítimo donde el emperador se entregó a la pasión por su amado Antinoo, el joven oriental que le cautivó hasta el punto de divinizarlo tras su muerte. Fuera o no el rincón de retiro del emperador y su favorito, el Teatro Marítimo debió de ser un espacio de singular belleza, con un pórtico rodeado de agua en la que Adriano podía refrescarse en los calurosos meses de verano. El Teatro Marítimo es una pequeña isla que incluía varias salas con suelos de mosaico y un pequeño conjunto termal que servía para la higiene y relajación del emperador.

Tanto el Teatro Marítimo como la Sala de los Filósofos han sido restaurados para eliminar todos los restos de degradación y deterioro causados por las inclemencias del clima y el paso del tiempo. Desde este verano, ambos espacios pueden visitarse y disfrutarse de una forma mucho más cercanas a su estado original, tal y como fueron concebidos por la mente de Adriano y sus arquitectos.

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