Aparecen restos de un acueducto en las cercanías de Mérida

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Restos del nuevo tramo de acueducto hallado en las cercanías de Mérida

La ciudad de Mérida y su comarca no dejan de ofrecer a los amantes de la Cultura Clásicas nuevas y fascinantes sorpresas. Dos de los arqueólogos del Consorcio de la Ciudad Monumental, la institución que se encarga de gestionar el patrimonio de Mérida, han realizado durante años un minucioso estudio acerca de la red hidráulica que abastecía a la Augusta Emerita de época imperial. Un estudio complejo y detallado que ha ofrecido unos espectaculares frutos entre los que cabe destacar la aparición de un largo tramo de acueducto desconocido hasta el momento en el Parque Natural de Cornalvo, a quince kilómetros de la ciudad de Mérida.

Los arqueólogos Santiago Feijoo y Diego Gaspar, responsables del hallazgo, han confirmado el hallazgo de más de cincuenta kilómetros de acueducto que antes no habían sido documentados por los especialistas. No se trata de un nuevo acueducto, pues algunos tramos de este ya eran conocidos, pero sí de la confirmación de su extensión y su recorrido. El punto de partida de su estudio fue la constatación de que una tierra con tantos problemas de abastecimiento de agua como Mérida tuvo que contar sin duda con una red de acueductos más rica y nutrida de la conocida hasta el momento, una idea que les llevó a ver la necesidad de ampliar nuestro conocimiento acerca de la llegada de aguas hasta la ciudad romana. Con gran dedicación, comenzaron a seguirle la pista a los acueductos conocidos y a explorar los alrededores de la ciudad en busca de vestigios de otros que no hubieran sido documentados. El hallado en el Parque Natural de Cornalvo es un tramo muy deteriorado, hasta el punto de que arqueólogos e historiadores anteriores habían concluido que el acueducto en cuestión era mucho más corto. Con la aparición de estos cincuenta kilómetros estaríamos ante uno de los acueductos más largos de la Península Ibérica conocidos hasta la fecha, pudiendo llegar hasta los noventa kilómetros.

Los restos visibles en superficie se encuentran en cotos de caza y fincas de particulares, por lo que la excavación no ha sido posible por el momento. En la mayor parte de los tramos, los restos están enterrados, por lo que se ha tenido que recurrir a las nuevas tecnologías para detectar su presencia y analizar su composición y su trazado.

Fuente y fotografía: Hoy

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