Augusto y Calígula recuperan la cabeza en Torreparedones

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Un técnico coloca la cabeza a una escultura de Torreparedones

El pasado mes de septiembre se presentaron al público, tras un largo proceso de restauración y limpieza, las esculturas sedentes masculinas halladas en el yacimiento de Torreparedones. Este yacimiento, ubicado en el municipio de Baena, tuvo el honor de ser escenario de este hallazgo único en la historia de la arqueología hispana. Nunca antes se habían encontrado tres esculturas de tamaño natural, en tan buen estado de conservación, que pertenecieran a personajes de la familia imperial. Las estatuas fueron ocultadas en algún momento del siglo II d.C. por los ciudadanos del municipio de Ituci Virtus Ilulia, cuyos restos están bajo el actual yacimiento de Torreparedones, aunque aún hoy se ignora el motivo. Ya que las esculturas se han identificado con Calígula y Augusto, es posible que el ocultamiento se debiera a alguna reacción en contra del recuerdo de la dinastía Julio-Claudia en el contexto de un enfrentamiento civil. Las esculturas en cuestión son una magnífica representación de la estatuaria provincial del siglo I d.C., un arte puesto al servicio de la glorificación del poder que emanaba desde Roma y tenía su reflejo en las provincias del Imperio. Las esculturas de Torreparedones conservan incluso parte de su policromía original, algo muy raro en este tipo de hallazgos arqueológicos.

Tras la restauración y presentación de las esculturas de Calígula y Augusto se tomó la decisión de hacer una réplica de dos bustos de estos emperadores de forma que las dos estatuas recuperaran todo su esplendor, cabeza incluida. Las copias de estos bustos se han realizado ajustándose a las medidas de estas dos esculturas, de forma que sus cuellos encajen perfectamente en el orificio concebido para ello. No debemos olvidar que los talleres antiguos donde se realizaban este tipo de obras realizaban los cuerpos de forma independiente a las cabezas, de forma que éstas pudieran intercambiarse en caso de necesidad. Una característica muy práctica de los romanos que han sabido utilizar los restauradores de las esculturas de Torreparedones. Las cabezas, realizadas en poliestireno, pueden ser retiradas en cualquier momento sin dañar en absoluto la piedra original.

De este modo, tras casi dos milenios ocultos, los emperadores Augusto y Calígula han recuperado su esplendor y sus cabezas, y pueden ser contemplados por todos los amantes de la Cultura Clásica.

Fuente: La Voz de Cádiz

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