Campaña en la red para que la Victoria de Samotracia vuelva a Grecia

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La Victoria de Samotracia en el Museo del LouvreTras diez meses retirada de los ojos del público y una restauración que costado cuatro millones de euros, la Victoria de Samotracia ha regresado a su enclave en el museo del Louvre de París. Convertida en icono de esta institución, la Victoria de Samotracia es, junto a la Gioconda y la Venus de Milo, una de las piezas más visitadas de la capital francesa y, por extensión, del mundo. La restauración ha sido posible gracias a una campaña de pequeñas donaciones de particulares y por la financiación de un grupo de grandes empresas. Además de limpiar de forma integral el mármol y devolverle su tono blanco original, se han añadido algunas piezas que se encontraban en los almacenes del museo, tales como tres pequeñas plumas de mármol. Sin embargo, pese a que esta escultura emblemática lleva siglos en París, a nadie se le olvida que su origen está a varios miles de kilómetros, en las costas griegas de la isla de Samotracia. Aprovechando el tirón mediático de la restauración de la pieza, han surgido varias campañas en las redes sociales para exigir a las autoridades francesas que devuelvan la escultura a su patria original. En Facebook, la página del Louvre se ha visto inundada de mensajes de multitud de personas, griegos pero también de otras nacionalidades, que piden, de forma más o menos tajante, la devolución a Grecia de la Victoria de Samotracia. Este tipo de campañas se suceden en las últimas décadas, siempre de forma infructuosa, cada vez que salta a los titulares alguna de estas piezas arqueológicas expoliadas en el siglo XIX por ingleses, franceses y alemanes aprovechando la debilidad de Grecia, Turquía y Egipto, entre otro, en esta época. Para los que apoyan las reclamaciones, que esculturas como la Victoria de Samotracia o los Mármoles de Elgin sigan fuera de sus países de origen es una muestra de cómo el colonialismo se ha perpetuado en el siglo XXI. No faltan voces, sin embargo, que defienden que estos objetos se queden, por el momento o de forma definitiva, en el lugar en el que están aludiendo a la situación de crisis política y económica por la que atraviesan estados como Grecia y Egipto, incapaces, según ellos, de invertir las cantidades necesarias en defensa del patrimonio. Una actitud paternalista esta última que todo indica que será la que prevalezca por el momento.

Fuente: ABC

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