Científicos del País Vasco descubren un nuevo método para proteger las pinturas de Pompeya

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Pinturas de Pompeya

Desde que la UNESCO puso en jaque al gobierno italiano amenazando con retirar a Pompeya el título de Patrimonio de la Humanidad si no se cambiaban las políticas de conservación y gestión del yacimiento, las autoridades de este país han invertido una gran cantidad de esfuerzos y de dinero en parar el deterioro que afectaba a los restos conservados tras la erupción del Vesubio. Un objetivo nada sencillo, ya que hablamos de una de las áreas arqueológicas más grandes y ricas del mundo, en la que lo excavado es mucho y en la que la simple conservación y adecuación para los visitantes ya supone un desembolso de cantidades desorbitadas. Italia, pese a estas dificultades, se puso manos a la obra para acabar con las irregularidades y, combinando financiación pública y privada, logró significativos avances que han hecho de Pompeya un yacimiento dinámico y seguro.

Uno de los grandes objetivos de los responsables de este proyecto es la conservación de un patrimonio tan grande que resulta casi imposible de abarcar por las instituciones. Las casas se derrumbaban, los turistas expoliaban y las pinturas se deterioraban sin que se pudiera hacer nada por evitarlo. Por suerte para los amantes del patrimonio antiguo, la tecnología avanza para dar solución a estas demandas. Y parte de esta tecnología se está desarrollando muy cerca de nosotros, en la Universidad del País Vasco.

El grupo de investigación IBeA, Ikerkuntza eta Berrikuntza Analitikoa (Investigación e Innovación Analítica) ha dedicado los últimos años a investigar el tipo de materiales que se empleaban en las pinturas murales de Pompeya. Sus estudios, realizados entre el laboratorio y el propio yacimiento arqueológico, han tenido como resultado un biocida que acabará con parte de las causas que destruyen las pinturas o modifican su aspecto original. El uso de esta sustancia evitará la proliferación de hongos y vegetales microscópicos que anidan en los muros y corroen lentamente los valiosos frescos. Aunque aún está en fase de prototipo, si este biocida resulta eficaz ahorraría muchos problemas en los conservadores, ya que se trata de un método nada invasivo que puede emplearse sobre la propia pintura sin riesgo de causar daño alguno en la misma.

La protección de las pinturas de Pompeya y Herculano no es un asunto menor, ya que esta región que fue asolada por el Vesubio conserva un porcentaje elevado del total de pinturas romanas que se han conservado hasta la fecha. La mayor parte de pinturas de época republicana e imperial se han perdido, y sólo salieron a la luz a raíz de las excavaciones que comenzaron en el siglo XVIII en la Campania.

Fuente: EFE

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