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Diez motivos para odiar la película Troya

Brad Pitt como Aquiles

¿Eres de los que aman o de los que odian la película “Troya”? ¿Consideras esta película una bendición para difusión de la cultura clásica o un atentado contra Homero y la tradición clásica? Aquí te ofrecemos diez motivos para odiar con toda tu alma la película de Wolfgang Petersen protagonizada por Brad Pitt, Orlando Bloom y Eric Bana

En el año 2004, los deseos de todos los amantes de la Cultura Clásica en general y de Homero en particular se vieron cumplidos al estrenarse la película “Troya” de Wolfgang Petersen. Tras varias décadas en las que la mitología griega sólo recibía una atención marginal y de bajo presupuesto en el cine, una de las grandes sagas de la épica griega regresaba a la gran pantalla. Y lo hacía con la promesa de ser algo espectacular. Grandes estrellas, espectaculares localizaciones exteriores, y un presupuesto que permitiría contar con un gran número de extras y con unos efectos especiales más que memorables. “Troya” tenía todo a su favor para convertirse en una pieza de culto de filólogos, historiadores y amantes de Homero. Pero lo que prometía ser el sueño de muchos, se convirtió en la pesadilla de algunos.

“Troya” recaudó en todo el mundo casi quinientos millones de dólares. Una cantidad que la hizo rentable y que dejó satisfechos al director y los productores. Los actores cobraron sus millonarios sueldos, los inversores aumentaron sus cuentas bancarias y los amantes del cine de acción disfrutaron de casi dos horas de músculos y golpes de espada en la gran pantalla. Todo el mundo satisfecho, con excepción de los amantes de Homero, que vieron los versos del poeta de poetas prostituidos para dar lugar a una cinta infame.

¿Qué motivos tenemos para odiar Troya? Analizamos los diez más importantes.

1- ¿Dónde están los dioses?

Los dioses son una parte esencial de la épica de Homero. Los dioses guían el destino de los mortales y toman parte activa en este destino. Explicar la guerra de Troya sacando a los dioses de escena supone quitar a la historia uno de sus motores principales. Es evidente que los guionistas de “Troya” trataron de construir de este modo una narración más realista con la que el público del siglo XXI pudiera identificarse con más facilidad, pero lo cierto es que no supieron llenar el vacío dejado por la ausencia de los dioses con otros elementos. Si quieres construir una historia épica ambientada en la mitología griega y quieres hacerlo sin dioses, más te vale ser un genio como Lucano. Si no, más vale dejar a Homero como está.

2- La muerte de Áyax

Áyax en la película TroyaLa primera de las muertes sin sentido y sin relación alguna con la tradición homérica es la de Áyax. El rey de Salamina es presentado como un bárbaro gigantesco y sonriente que porta una enorme maza. Como cualquier aficionado a la mitología griega sabe, Áyax está destinado a morir antes de la caída de Troya, pero no a manos de Héctor, sino por su propia espada. En la tradición, Áyax se suicida después de haber sido burlado por Odiseo que, ayudado por Atenea, le enloquece para lograr quedarse con las armas de Aquiles. La locura de Áyax y su suicidio son momentos épicos recogidos tanto en el teatro de Sófocles como en los versos de Ovidio. Como él mismo dice antes de morir, sólo Áyax puede presumir de haber herido de muerte a Áyax. Los guionistas de Troya consideraron más conveniente hacerle morir a manos de Héctor, restando dignidad al personaje y eliminando una parte de la tradición.

3- La muerte de Menelao

Para la simplista y comercial mente de un guionista de Hollywood, Menelao tenía todas las papeletas para convertirse en el bufón de la película. Hermano pequeño del rey de Micenas y esposo burlado de la bella Helena. Todo apuntaba a que un tipo que había medrado a la sombra de Agamenón y que se había llevado a la chica de la historia por azar y no por amor tenía que recibir un trato denigrante en una película comercial. Y así fue.

Mientras en Homero y la tradición posterior, Menelao es un valiente guerrero despechado por el rapto de Helena, en la película de Wolfgang Petersen es apenas un bruto patán que mantiene a la princesa en una cautividad indigna de su categoría y su belleza. El rubio Menelao de Homero es en la película un matón de taberna que sólo quiere venganza, aunque ello conlleve matar con sus propias manos a Helena. El ciclo homérico nos cuenta que Menelao no sólo no deseaba matar a Helena, sino que, tras la caída de Troya, perdona su infidelidad y regresa con ella a Esparta. Menelao es uno de los pocos héroes que regresa a su hogar sin atraer un castigo de los dioses. En la película el patán en el que han convertido al rey de Esparta, muere a manos de Héctor, y lo hace además a traición, mientras combatía con un cobarde y melindroso Paris. Un final indigno para un personaje que merecía algo mejor.

Menelao y Paris

4- La muerte de Agamenón

La muerte de Agamenón es posiblemente uno de los detalles más lamentables de “Troya”. A pesar de que no hay duda de que Homero no describe de forma favorable a Agamenón, el rey de Micenas del ciclo troyano es un hombre noble y un poderoso guerrero que combate junto a sus hombres en primera línea. A pesar de su soberbia y su ambición, sabe reconocer sus errores y tiene la grandeza necesaria para agachar la cabeza ante sus iguales cuando el proyecto común, la conquista de Troya, se ve en peligro.

Frente a este Agamenón de Homero, nos encontramos con un orondo personaje de ambición sin límites, dudosas habilidades bélicas y nulo sentido del honor. De este modo, Agamenón se convierte en el villano que toda película de Hollywood necesita. Dado que tanto Aquiles como Héctor tenían que ser presentados como dos dechados de virtudes obligados a enfrentarse por el destino, Agamenón tenía que ser el que concentrara toda la maldad de la historia. Y como todo villano que se precie, tiene que encontrar la muerte a manos de uno de los héroes. En la película, Agamenón muere durante la toma de Troya. ¿Que esta muerte nos roba de un plumazo una de las grandes sagas trágicas de la Antigüedad, a saber, el retorno del rey de Micenas, su asesinato y la venganza de sus hijos? A nadie parece importarle. Por suerte, Esquilo y su “Agamenón”, obra en la que el rey regresa sano y salvo a Micenas para encontrarse con su destino, pervivirá para la eternidad, mientras la película de Petersen acabará cayendo en el olvido.

5- Aquiles en el caballo de madera

Caballo de TroyaAunque la tradición presenta versiones distintas de la muerte de Aquiles (la historia del talón y su vulnerabilidad es una creación tardía), todas ellas coinciden en algo: el Pelida nunca llegó a participar en la conquista final de Troya. Aquiles nunca estuvo dentro del famoso caballo de madera, sencillamente porque llevaba muerto mucho tiempo cuando Odiseo lo concibió. De hecho, fue su hijo, Neoptólemo, quien tomó parte en la estratagema del caballo y quien tomó parte del saqueo.

Para los guionistas de la película, sin embargo, no era aceptable que Aquiles muriera antes de la caída de Troya. Dado que la película tenía que acabar con la conquista de la ciudad y que Aquiles estaría interpretado por Brad Pitt, era necesario mantener al héroe en pantalla hasta el último momento. Aquiles debía morir, pero no de un flechazo ante las murallas, sino dentro de Troya y en los últimos minutos. De este modo se aprovechaba bien el sueldo astronómico de Brad Pitt y se aseguraba que sus músculos y su sonrisa inmaculada se rentabilizaban al máximo. ¿Que esto iba en contra de la tradición? En Hollywood hacer caja es lo primero.

6- Aquiles y Patroclo primos

La relación entre Aquiles y Patroclo ha sido siempre un tema que ha suscitado gran polémica entre historiadores y filólogos. A pesar de que no hay nada en Homero que nos lleve a asegurar de forma rotunda que entre Aquiles y Patroclo existía una relación amorosa, sí las hay, y sobradas, para concluir que los lectores de la “Ilíada” de época arcaica, clásica y posterior entendían dicha relación con un componente sexual. Para los lectores de Homero en la Antigüedad, Aquiles y Patroclo eran amantes.

¿Iba Hollywood y sus magnates a permitir que una producción millonaria estuviera en riesgo enfadando a los poderosos grupos conservadores de Estados Unidos? ¿Iban los productores a arriesgarse a una polémica que habría alejado al público más familiar y mojigato de las salas? Por supuesto que no. En “Troya” la homosexualidad no existe, y la relación entre Aquiles y Patroclo se zanja afirmando que el segundo era el primo pequeño del Pelida. Homero, si es que existió, debió de retorcerse de dolor en el Hades.

Patroclo amante de Aquiles o primo

7- Paris escapando de Troya

Toda la tradición antigua coincide en culpar a Paris del estallido de la guerra en Troya. Fuera Paris movido por sus bajas pasiones, fuera Paris movido por los dioses que manejaban la balanza del destino, fue su deseo por Helena lo que desencadenó la guerra. En la mentalidad antigua un personaje como Paris no podía ser recompensado con un destino dichoso. El mismo Homero lo describe como un tipo cobarde, perezoso, siempre dispuesto a eludir su responsabilidad en la batalla. De hecho, no haber sido por Héctor y por la diosa Afrodita, su protectora, Paris habría muerto en duelo singular a manos de Menelao.

En la película nos encontramos ante la misma situación que el Aquiles interpretado por Brad Pitt. Un personaje en manos de Orlando Bloom, uno de los galanes mejor pagados de Hollywood, tenía que recibir un trato especial. Y como los guionistas, dejándose llevar por un espíritu romántico totalmente ajeno al mundo homérico, no podían concebir un final desgraciado para este personaje, hicieron que Paris no solamente viviera sino que además escapara de Troya con Helena. Un insulto para todos los que han leído los versos de Homero y sus herederos deseando en cada uno de ellos que Paris muriera a manos de un héroe de verdad. Tal vez Roma no pagara traidores, pero Hollywood y el amor romántico sí pagan a los cobardes.

Paris y Helena

8- ¿Dónde está Diomedes?

La ausencia de Diomedes es un tremendo error de la película “Troya”, pero no un error que deba achacarse a sus guionistas en exclusiva. Diomedes es el gran olvidado de las adaptaciones del ciclo troyano al cine y la literatura modernas. Un gran ausente a pesar de ser uno de los mejores guerreros que combatía en el bando de los aqueos, comparable en muchos casos a Áyax o al mismo Aquiles. No hay que olvidar que Diomedes, ayudado por la diosa Atenea llegó a herir a la diosa Afrodita y a enfrentarse al poderoso Ares en el campo de batalla. El único héroe capaz de herir a uno de los dioses principales merecía una representación mayor en el arte actual; representación que no tiene en absoluto. Tal vez por falta de características propias que lo definan, Diomedes ha resultado ser el gran olvidado. Ni posee la inteligencia de Odiseo, ni la fuerza bruta de Áyax, ni la vejez de Nestor, ni tiene un papel esencial en la historia como Menelao o Aquiles. Diomedes es simplemente un gran guerrero que brilla con luz propia en la “Ilíada” pero que se fue apagando con el paso de los siglos.

9- ¿Cuánto dura la guerra de Troya?

El tema de la duración de la guerra de Troya ha sido una de las grandes fuentes de polémica entre los estudiosos y los apasionados de Homero. Una polémica un tanto estéril, cierto, ya que en un contexto literario y mítico el tiempo es flexible y depende de las necesidades del autor. Según algunos autores, los aqueos tardaron diez años en llegar a Troya y al menos otros diez años en conquistarla. El desdichado Odiseo tuvo que sumar otros diez años, que fue el tiempo que tardó en regresar a los brazos de la fiel Penélope. Un tiempo muy largo en todo caso que permitió que niños que al comenzar la guerra no habían nacido aún, como Neoptólemo hijo de Aquiles, o eran bebés lactantes, como Telémaco hijo de Odiseo, crecieran para jugar un papel fundamental en los últimos episodios de la misma.

La película de Wolfgang Petersen no podía permitirse abarcar un tiempo tan largo. Los tiempos muertos que requiere una narración de este tipo no casan con el cine comercial, que busca presentar una historia con un nudo sencillo y un desenlace rápido para no aburrir a espectadores poco habituados a la espera. Por esto, los guionistas decidieron reducir la guerra de Troya a unos cuantos días. Un día desembarcan en las costas de Troya, al día siguiente Aquiles es ofendido, al otro muere Patroclo, al siguiente muere Héctor y un día después construyen el caballo y toman la ciudad. Lo que Homero narró en veinte años, la sonrisa de Brad Pitt lo logra en una semana. La magia de Hollywood.

Agamenón película Troya

10- ¿Costaba tanto ser fiel a Homero?

Podemos aceptar que el lenguaje del cine es completamente diferente al de la épica. Podemos aceptar que una película que cuesta millones de dólares tiene que asegurarse con algunas concesiones que el gasto se va a convertir en beneficios. Podemos aceptar algún guiño al público familiar que llena las salas y compra las palomitas. Podemos aceptar, y de hecho, aceptamos muchas cosas. ¿Pero era tan difícil demostrar algo de fidelidad a Homero?
Las muertes sin sentido de los héroes, la relación familiar de Aquiles y Patroclo, la alteración de los tiempos y del hilo narrativo… Son elementos que podían haberse ahorrado y el resultado no habría alterado en absoluto la vocación comercial de la película. Al fin y al cabo, si Homero ha conseguido sobrevivir durante tres milenios es porque cuenta con elementos que han gustado a hombre y mujeres de todas las generaciones que han pasado por el mundo desde el arcaísmo griego hasta la actualidad. Alterar la obra de Homer de una forma tan osada y poco respetuosa es un ejercicio de soberbia que bien se merece el desprecio de cuantos amamos los versos de la “Ilíada” y la “Odisea”.

Por suerte, y como ya hemos señalado en este artículo, dentro de otros milenios es posible que Homero y su obra sigan vivos. Mientras tanto, la película de “Troya” habrá caído en el olvido.


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