Dos detenidos en Barcelona por venta de antigüedades robadas por el Estado Islámico

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Parte del botín requisado a los dos traficantes de antigüedades relacionados con Daesh

A pesar de que la financiación de Daesh por medio del tráfico ilegal de antigüedades es un hecho conocido por las autoridades de todo el mundo, han sido muy pocos los movimientos legales y policiales para poner fin a esta vía de enriquecimiento que sostiene al grupo terrorista. Los integrantes del llamado Estado Islámico han cometido grandes crímenes contra el patrimonio destruyendo monumentos de un valor incalculable en países como Siria o Iraq, pero al mismo tiempo que volaban ante las cámaras grandes templos paganos se aseguraban de que las piezas más pequeñas y manejables llegaban al mercado negro para su venta. El expolio arqueológico ligado a las guerras en Oriente Próximo no es algo nuevo en absoluto: se sabe que tras la toma de Bagdad por las tropas norteamericanas saqueadores profesionales sacaron del país incontables objetos de diversas culturas, la mayoría de los cuales nunca han vuelto a ser vistos.

El tráfico de antigüedades y el terrorismo están, por tanto, íntimamente relacionados. Y ha sido en España donde se ha producido el último gran golpe contra esta relación tan lucrativa como sangrienta. Dos personas han sido detenidas en la Ciudad Condal acusadas de vender piezas arqueológicas que previamente habían adquirido en redes ilegales ligadas a Daesh. Las piezas que se les han incautado en su tienda, su taller y su almacén proceden en su mayoría de Libia, un país devastado por la guerra civil después de que la OTAN fomentara la caída del dictador Gadafi. Desde que se sumió en el caos más absoluto, Libia es el territorio perfecto de actuación para grupos yihadistas ligados al Estado Islámico, y una vía casi incontrolable de salida de piezas arqueológicas saqueadas de diversos lugares. Las autoridades han requisado mosaicos, cerámica, esculturas y objetos metálicos de época griega, romana y faraónica, todas ellas sin registro alguno que permita saber de qué yacimiento proceden o en qué condiciones fueron encontradas. Muchas de ellas presentan restos de haber sido golpeadas recientemente, una muestra de que tanto su hallazgo como su transporte se ha hecho por manos inexpertas y no por arqueólogos profesionales.

El método que utilizaban para hacer llegar las piezas hasta sus clientes era complejo e incluía colaboradores de diferentes países. Los objetos llegaban hasta Cataluña, donde eran restaurados en caso de ser necesario, y desde allí salían a diferentes países antes de ser enviados a su destino definitivo. Junto a los objetos se han intervenido ordenadores y material informático que ayude a conocer más acerca de estas redes de contrabando que extienden sus tentáculos por todo el mundo. Los dos detenidos han quedado en libertad tras pagar una fianza, pero se les ha prohibido abandonar el país y están a la espera de juicio por falsedad documental, contrabando y financiación del terrorismo, delitos que podrían acarrearles varios años de prisión. Uno de ellos ha afirmado no saber que sus intermediarios eran parte de una banda terrorista.

Fuente: El País

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