El ADN demuestra que la pareja que murió abrazada en Pompeya eran dos hombres

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Pareja de hombres que murieron abrazados en Pompeya

Uno de los testimonios más espectaculares que los amantes de la Cultura Clásica pueden observar al visitar las ruinas de Pompeya son los moldes de yeso que recrean a la perfección la forma en la que murieron muchos de los habitantes de esta ciudad arrasada por el volcán Vesubio en el siglo I d.C. Los cuerpos de los que perecieron, asfixiados o de otras formas, quedaron cubiertos por una capa de cenizas que, al endurecerse, selló los restos, preservándolos durante siglo. Fue Giuseppe Fiorelli, a finales del siglo XVIII, quien descubrió la técnica con la que se podían recuperar los detalles de los cuerpos de los fallecidos: inyectando yeso en las cavidades dejadas en los materiales volcánicos una vez los cuerpos se habían descompuesto. Gracias a la técnica de Fiorelli se han podido conocer numerosos detalles de la forma en la que los pompeyanos fallecieron, escenas cargadas de dramatismo que nos acercan a la tragedia sufrida por la ciudad romana de la Campania. Todos los amantes de la Cultura Clásica tienen en su memoria figuras como la del perro pompeyano que murió encadenado en medio de una terrible agonía.

Una de las figuras más célebres recuperadas con la técnica de Fiorelli es la conocida pareja que fue hallada en la llamada Casa del Criptopórtico. Dos figuras abrazadas que fueron recuperadas en el año 1913 y a las que los arqueólogos de entonces reconocieron como dos mujeres que se habían fundido en tan cariñoso gesto para afrontar su muerte inminente. Durante décadas, nadie ha cuestionado la identidad femenina de esta pareja. Sin embargo, la ciencia ha desmentido esta identificación. Análisis de ADN de los restos conservados en el interior de las figuras de yeso han confirmado que se trataba de dos varones, de dieciocho y veinte años de edad respectivamente. Los análisis han demostrado además que no había vínculos familiares cercanos entre ellos. Por desgracia, las posibilidades actuales de averiguar más datos acerca de estos individuos son nulas, lo cual ha dado lugar a todo tipo de hipótesis.

Algunos medios no han dudado en clasificar a la pareja que murió abrazada como dos amantes que buscaron consuelo el uno en el otro ante la lluvia de negra ceniza y trozos de roca que caía sobre Pompeya. El responsable de las excavaciones y la conservación del yacimiento de Pompeya, Massimo Osanna, ha declarado a los medios que la hipótesis de los dos amantes es posible, pero por desgracia indemostrable. Los análisis de laboratorio no pueden confirmar ni desmentir los vínculos que unían a los dos personajes, por lo que la relación entre ambos permanecerá, puede que para siempre, en las tinieblas de la Historia. Uno de los abrazos más célebres de la Antigüedad quedará como un maravilloso misterio.

Fuente: ABC

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