El Circo Máximo de Roma abre sus puertas al público

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Explanada en la que se encontraba la arena del Circo Máximo en Roma

Resulta difícil encontrar una imagen que se asocie a la Antigua Roma con más fuerza en el imaginario popular que las carreras de carros realizadas en el circo. Por mucha popularidad que tuvieran los juegos de gladiadores, por mucho que el cine haya consagrado las peleas con fieras en el anfiteatro, las carreras eran lo que de verdad hacían vibrar al público en Roma. Desde tiempos muy antiguos, estas competiciones dividían al pueblo y la aristocracia romana en varios bandos, caracterizados cada uno por un color, y era tal la pasión que los seguidores sentían por su equipo de corredores y de caballos que a menudo se organizaban grandes trifulcas con motivo de unas carreras especialmente reñidas. Gracias a esta pasión, los aurigas, los conductores de estos carros, llegaron a ser las figuras mejor pagadas de toda la Antigüedad, logrando amasar algunos de ellos unas fortunas que harían palidecer a las de los actuales millonarios. Sangre, arena, sudor y velocidad se conjugaban en un mismo espacio para dar lugar a uno de los espectáculos más apasionantes que ha conocido la humanidad.

De todos los edificios que se emplearon para las carreras en los territorios del Imperio, el más espectacular fue sin duda el Circo Máximo de Roma. En su origen, este circo fue sólo una explanada situada a los pies del Aventino, junto al templo de Ceres, el lugar más sagrado para la plebe de Roma. Fue el rey Tarquinio Prisco quien levantó las primeras estructuras de madera para que los espectadores pudieran sentarse y separar la arena de las gradas. Con el paso de los siglos y el aumento de la población, el Circo Máximo se convirtió en un edificio de piedra embellecido con todo tipo de esculturas y relieves al que acudían ciudadanos de todos los rincones del Imperio para ver correr a los mejores aurigas. Por desgracia, con la llegada de la Edad Media la popularidad de las carreras desapareció, y el Circo Máximo se convirtió en una cantera a la que todos los romanos acudían para extraer piedra para construir nuevos edificios. Poco queda ya de la vieja gloria del Circo Máximo además de una enorme explanada, que fue despejada de casas y edificios en tiempo de Mussolini, y algunas ruinas que los arqueólogos han excavado y tratado de conservar.

Tras un largo tiempo de permanecer cerrada por obras de restauración y acondicionamiento, el área arqueológica del Circo Máximo ha vuelto a abrir sus puertas al público. La zona sur, donde se concentran los escasos restos que han quedado en pie, ha sido restaurada y preparada para que los visitantes puedan conocer este espacio por medio de diversos itinerarios. La alcaldesa de Roma, Virginia Raggi, ha puesto de relieve en una rueda de prensa, la importancia de que la ciudad recupere este espacio emblemático que, por desgracia, está muy degradado, tanto por actos vandálicos como por haber sido sede de espectáculos de masas como conciertos multitudinarios. La alcaldesa ha querido destacar que la apertura de este monumento permitirá a los romanos cobrar conciencia del valor del patrimonio que atesora su Urbe, al tiempo que permite a los turistas acercarse a este espacio tan conocido por el cine.

En el siguiente vídeo podéis ver una acertada reconstrucción de cómo eran el Circo Máximo y los espectáculos que tenían lugar en él.

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