El filósofo Emilio Lledó reivindica los estudios de Humanidades en su discurso del premio Princesa de Asturias

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Hasta ayer, el filósofo Emilio Lledó era, pese a los muchos premios recibidos y pese a su brillante trayectoria internacional, conocido sólo en los círculos académicos humanísticos. Sin embargo, su encendida defensa de los estudios de Humanidades en su discurso de agradecimiento por el premio Princesa de Asturias le ha llevado hoy a las portadas de todos los medios de comunicación.

El premio Princesa de Asturias Emilio Lledó

Emilio Lledó ha sido galardonado con el premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades como reconocimiento a toda su carrera dedicada a la investigación, la divulgación y la enseñanza de la Filosofía y las Humanidades. Una carrera que comienza como adolescente, estudiante en el madrileño instituto Cervantes, y que continúa con su formación en diversas universidades europeas, en algunas de las cuales llegará a ser profesor y catedrático. Emilio Lledó ha abarcado muchos campos del saber en su carrera, pero ha sido sin duda la Filosofía Griega el terreno al que más tiempo y más pasión le ha dedicado, contando en su haber con numerosos estudios y monografías, convertidos hoy en clásicos del género. En su discurso de agradecimiento por el premio Princesa de Asturias, Lledó realizó una encendida defensa de las Humanidades e hizo una crítica de la situación terrible por la que atraviesan las disciplinas humanísticas en nuestros tiempos.

Lledó comenzó su discurso afirmando que fueron los filósofos griegos los primeros que descubrieron el asombro, la pasión, por conocer, que esté en la raíz de todos los modernos descubrimientos tecnológicos. Y en ese proceso, las palabras, el lenguaje, jugaron un papel fundamental. Aquí citó Lledó la filosofía platónica y socrática, creadora de conceptos hoy universales como "verdad", "belleza" o "justicia", sin los cuales no podríamos comprender el mundo occidental en el que vivimos. Entroncando con esto, el filósofo galardonado introdujo el concepto de "humanidades", tan denostado hoy en día, tan despreciado, que finalmente ha necesitado un defensor que salga a la palestra a proteger su honor. Emilio Lledó hizo una defensa de las humanidades tan clara y valiente como hacía tiempo que no escuchábamos en nuestra lengua:

"Las humanidades se aprenden, se comunican. Las necesitamos para hacernos quienes somos, para saber qué somos y, sobre todo, para no cegarnos en lo que queremos, en lo que debemos ser".

Porque, como dejó muy claro Lledó en su discurso, si perdemos las humanidades, si perdemos el estudio de esas materias que nos ligan con nuestra esencia como seres humanos, perderemos nuestro contacto con ideas como la "verdad", el "bien" y la "belleza", y las sustituiremos por falsos ídolos sin esencia.

Para concluir, Lledó tuvo unas palabras de recuerdo para los profesores y maestros, los guardianes de la educación y responsables de transmitir el amor por las humanidades y el lenguaje. Un esfuerzo el de estos profesionales en el que palpita cada día la promesa de un mundo mejor, un mundo más justo y más humano.

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