El gobierno griego abandona la vía legal para recuperar los mármoles del Partenón

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Mármoles del Partenón en el Museo Británico

La delicada situación económica por la que atraviesa Grecia y la nueva política de conciliación con la Unión Europea que su primer ministro, Alexis Tsipras, lleva desde hace meses, ha obligado al Ministro de Cultura, Aristidis Baltás, a declarar en público su intención de abandonar toda reclamación legal para que los mármoles del Partenón sean devueltos a Atenas. El motivo argumentado es sencillo: el estado griego no podría asumir, ni económica ni moralmente una más que posible derrota en los tribunales.

El proceso de reclamación se inició hace algo más de un año, cuando el gobierno griego se puso en contacto con el prestigioso bufete de abogados Doughty Street Chambers, que emitió una factura de 200.000 libras al estado heleno por preparar los trámites de dicho proceso. En ese momento, el ejecutivo griego se mostraba optimista con sus posibilidades, y acogió con entusiasmo la idea de que fuera una figura tan mediática como Amal Clooney, esposa del actor George Clooney, quien les representara en el proceso. Sabían que cuanto más mediático se hiciera todo, más posibilidades tenían de ganarse las simpatías de la opinión pública de diversos países. El propio George Clooney, que se encontraba promocionando por aquel entonces la película "Monument Men", hizo declaraciones de apoyo a que los llamados mármoles de Elgin regresaran a Grecia.

Sin embargo, todo quedó en una declaración de intenciones. El gobierno de Alexis Tsipras tuvo que dar marcha atrás en el momento en el que llegó al poder, optando por continuar la vía política y diplomática de presión sobre el gobierno británico, una vía que hasta el momento se ha mostrado estéril. Sólo ahora se ha reconocido que la auténtica causa de la renunciar a entablar juicio ante una corte internacional es el altísimo coste que esto tiene, ya se gane o se pierda el proceso. El gobierno de Tsipras, que se encuentra ante una reforma del estado de bienestar que se presume afectará profundamente a las pensiones de los griegos, no puede asumir ese riesgo.

La oposición a Tsipras ya ha mostrado su desagrado con esta decisión. Costas Tassúlas, el que fuera Ministro de Cultura con el anterior gobierno de coalición de socialistas y conservadores, ha criticado que se renuncie a la única vía que podía tener algún resultado positivo para Grecia, aprovechando para poner de relieve cómo el ejecutivo de Tsipras se muestra más servil ante los poderes europeos de lo que ningún otro había hecho antes.

Fuente: ABC

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