El robo del mosaico de Marbella no fue obra de profesionales

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Mosaico de Medusa antes de su destrucción

El robo de un trozo de un mosaico romano en el yacimiento de la Villa de Río Verde, un acontecimiento que conmocionó a la localidad y a todos los amantes de la Cultura Clásica, no fue, según las autoridades encargadas de investigar el caso, obra de saqueadores profesionales. El estado en el que quedó el yacimiento y, ante todo, los más que posibles destrozos que tuvo que sufrir la parte del mosaico extraída, apuntan a un trabajo realizado por simples aficionados o ladrones comunes sin conocimiento de las técnicas más depuradas para cometer este tipo de delitos.

Por norma general, quienes comenten este tipo de delitos cuentan con el asesoramiento de vendedores de antigüedades y piezas artísticas, que conoces perfectamente los objetos a robar y hacen todo lo posible por que éstos no reciban daño alguno en el proceso. Cada rasguño que la pieza presente supone una devaluación inmediata de su precio en el mercado negro, por lo que para los vendedores de arte robado resulta fundamental poner este tipo de trabajos en manos de profesionales. En el caso del mosaico de Marbella, la gran cantidad de teselas destrozadas que dejaron atrás los ladrones indican que la cabeza de Medusa, el motivo principal del mosaico robado, quedó seriamente dañada, haciendo muy difícil que ésta pueda venderse en el mercado negro o atraer la atención de algún coleccionista.

Profesionales o no, la ley persigue de igual modo a quienes atentan de esta forma contra el patrimonio arqueológico. Una ley que, por desgracia, no parece disuadir a un creciente número de personas que deciden lucrarse con la destrucción de unos restos que son patrimonio común de todos, y cuya destrucción o venta a un particular supone una pérdida irremplazable.

Fuente: Diario Sur

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