El yacimiento de Palmira, víctima de los saqueos

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Ruinas de la ciudad de PalmiraLa ciudad siria de Palmira fue sin duda uno de los más bellos centros urbanos del Próximo Oriente antiguo. Construída por los nabateos, Palmira es un ejemplo de cómo los diversos imperios fueron dejando su huella en esta tierra que es encrucijada entre oriente y occidente. Tras la caída del imperio persa, Palmira pasó a formar parte del reino de Seleuco, que lo legó a sus sucesores hasta que toda la región fue incorporada como provincia al Imperio romano. La riqueza de Palmira se debió siempre a que era y es un oasis en medio de una tierra desértica, un punto de paso obligado para las caravanas de comerciantes que llevaban sus mercancías desde el este al oeste y en sentido contrario. Palmira fue un enclave fundamental en la ruta de la seda y en la de las especias, motivo por el que todos los mercaderes dejaban en ella no sólo una parte de sus ganancias sino también la impronta de su lengua y su cultura. Esta ciudad llegó a su máximo esplendor cuando, en tiempos de la reina Zenobia, llegó a sacudirse el yugo del Imperio romano y a convertirse en reino independiente, un sueño efímero al que puso fin el emperador Aureliano.
Hasta hace unos años, Palmira era uno de los principales focos turísticos de Siria, atrayendo a visitantes de todo el mundo interesados por sus ruinas y sus paisajes. Sin embargo, a raíz del estallido del conflicto entre el gobierno sirio y los rebeldes yihadistas, el turismo internacional casi ha desaparecido de la zona debido a la inseguridad y a los constantes enfrentamientos entre el ejército y los sublevados. Aunque no se cuenta con muchos datos seguros al respecto, la ciudad de Palmira ha podido ser víctima de una gran cantidad de saqueos y excavaciones clandestinas que se han llevado a cabo aprovechando la debilidad gubernamental en la zona. Esta misma semana, las agencias de prensa informaban del hallazgo y la incautación por parte del gobierno de una serie de piezas que, según la versión oficial, habían sido extraídas de Palmira de forma ilegal para proceder a su venta con el objetivo de financiar a las milicias rebeldes. Entre las piezas recuperadas se cuentan varias esculturas de los siglos I y II d.C., relieves y sarcófagos que habrían alcanzado un precio considerable de haber entrado en los circuitos del mercado negro.
Una vez más observamos cómo los conflictos bélicos que tantas víctimas están causando en Oriente Próximo se ceban también en el patrimonio de una de las regiones más ricas del mundo en cuanto a restos arqueológicos. Sólo Siria cuenta con seis enclaves catalogados por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad: la propia Palmira, el castillo de Saladino, Damasco, Bosra, el Crac de los Caballeros y los pueblos antiguos del norte del país. Un patrimonio que, tras la salida de los arqueólogos y el fin de las excavaciones, no podemos asegurar que vaya a permanecer intacto una vez termine el conflicto.

Fuente: el diario.es

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