Entrevistamos a Macarena Calderón, joven investigadora del mundo clásico

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ArqueólogaCon motivo de su última publicación en la revista Bastetania, dedicada al estudio de la arqueología en la región sureste de la península Ibérica, entrevistamos a Macarena Calderón Sánchez. Licenciada en Filología Clásica y con un Máster en Arqueología del Mediterráneo en la Antigüedad Clásica, es una de las jóvenes promesas en este campo. En su último estudio, Macarena hace un repaso de la situación arqueológica en Cartagena desde los primeros testimonios, que se remontan a descripciones y discursos, hasta finales del siglo XX. A través de los estudios de diferentes autores, de textos y, cómo no, de hallazgos, Macarena desgrana la actividad y los descubrimientos de la ciudad a lo largo de su historia.

La revista recibió tu artículo el día 30 de enero de 2013 pero hasta junio de 2013 no te lo aceptaron. ¿Costó mucho que te lo admitieran? ¿Te ha llevado mucho tiempo realizarlo?
Todo el tiempo desde que recibieron mi trabajo hasta que lo han publicado ha sido un periodo de correcciones. Pero no son sólo correcciones, en muchas ocasiones el autor expresa ideas con las que la revista no está del todo de acuerdo; de manera que he tenido que adaptarme a lo que ellos pedían, pero siempre dentro de mis directrices. Me llevó mucho tiempo realizarlo; el trabajo consta de unas 100 páginas, ya que lo hice para la asignatura del Máster Tendencias Metodológicas Actuales en la Arqueología Clásica y Postclásica. Finalmente para la revista se ha visto reducido a 9 hojas.

Has dicho que originariamente era un trabajo para una asignatura del Máster. ¿Fue motivación tuya o alguien te invitó a escribir en esa revista? ¿Encontraste tú sola la publicación de Bastetania o ya la conocías?
El profesor de la asignatura me dijo que era un trabajo muy bueno y que lo podría publicar, pero la revista la busqué yo. Pertenezco a muchas páginas de facebook sobre arqueología y así fue como la encontré. Me puse en contacto con ella, me leí las normas de publicación y les envíe mi trabajo. A las dos semanas ya me habían contestado con la primera corrección.

Dices en tu publicación que el auge de las excavaciones y estudios en Cartagena es a partir del S.XX. ¿Cómo va hoy el trabajo en Cartagena? ¿Crees que queda mucho por descubrir?
En general la arqueología urbana que se da en España es complicada, la mayor parte de lo que se hacía en el S.XX eran excavaciones de urgencia, es decir: a través de obras (como una carretera, el metro o un pozo), aparecen restos arqueológicos y hay que parar las obras y hacer una excavación inmediata. En el artículo intento reflejar que éste es el tipo de trabajo que se ha llevado a cabo en Cartagena durante el S.XX, no es que se haya delimitado la zona y se haya hecho una cata arqueológica, sino que directamente los hallazgos aparecen sin esperarlos. Hoy en día la arqueología se respeta mucho más que en el S.XX. Si ahora quieres hacer una obra en una zona donde crees que podría aparecer algo, se trabaja de forma preventiva (lo que se llama Arqueología Preventiva) y ya se contrata al arqueólogo o se avisa a las autoridades competentes. Hay leyes que apoyan los yacimientos, aunque la nueva Ley de Patrimonio Histórico de Madrid…Y sí, queda mucho por descubrir.

Comentas en el trabajo que durante los años 50 y 60 hubo una destrucción del Patrimonio Urbano de Cartagena. ¿Crees que se podría a llegar otra vez a esa época?
No creo, en nuestros días hay muchas plataformas que ayudan a la conservación de los yacimientos, la gente está también muy concienciada y las universidades inculcan una buena filosofía al respecto.

Citas en tu trabajo a Miguel Martínez Andreu, que dice que la falta de medios y la lentitud de los trámites son dos características que definen los trabajos puestos en marcha en Cartagena. ¿Crees que hoy en día sigue ocurriendo lo mismo tanto en Cartagena como en el resto de yacimientos arqueológicos?
Sí, sobre todo por la lentitud de papeles que, en ocasiones, es tremenda. En Cartagena no lo sé bien porque éste ha sido un trabajo de archivo, no de campo. Pero, por ejemplo, en Pompeya, no hemos podido excavar en algunas zonas porque al director del yacimiento no le ha llegado el permiso correspondiente, tras haberlo pedido con muchos meses de antelación.Arqueología

¿Crees que esta lentitud burocrática es adrede porque sois arqueólogos y no, por ejemplo, constructores o banqueros?
Sí y hay que decirlo sin tapujos. Muchas veces han aparecido hallazgos en obras, como en un edificio de viviendas, en la construcción de un aparcamiento…y se han tapado porque no conviene sacarlas a la luz, ya que estos hallazgos les traen más pérdidas que ganancias. Muchas veces se callan muchas cosas e, incluso, las destruyen.

¿Cómo apoya el gobierno a los arqueólogos? ¿Os subvencionan las excavaciones, os apoyan o hacen oídos sordos?
Es una pregunta complicada. Yo imagino que en la Región de Murcia, sí. Tengo noticias de que cuando ha aparecido algún resto arqueológico las administraciones se han involucrado. Como cuento en el artículo, en 1971, al construir unas oficinas en el semisótano de una Caja de Ahorros, apareció en la calle del Duque un tramo del Decumanus maximus. Llamé a la Caja para informarme y la entidad propietaria conservó en su sótano el hallazgo. Yo, la última vez que estuve allí, vi una Cartagena muy mejorada con nuevas zonas “musealizadas”. Pero, si esta actuación es igual en todas partes, no lo sé, de hecho, no creo. Se debería invertir más dinero en los yacimientos. Quizá Cartagena no sea el mejor ejemplo, pero he estado en zonas de Cuenca, por ejemplo, en las que hay yacimientos arqueológicos preciosos y están abandonados por la falta de dinero.

¿Cómo ves la nueva Ley de Patrimonio Histórico que acaba de aprobar la Comunidad de Madrid?
Mal, la verdad es que no favorece nada la conservación del Patrimonio. El lugar que se ha elegido para la construcción de los casinos de Eurovegas pertenece a un yacimiento del Paleolítico. La arqueología preventiva estudia el territorio para asegurarse de que se pueda construir. Por tanto, la nueva ley permite a los constructores que, si se encuentran con algún resto arqueológico, puedan destruirlo o taparlo sin ningún tipo de repercusión legal. Es una barbaridad que un constructor se encuentre, vamos a suponer una necrópolis visigoda, y que por el hecho de que no se vayan a hacer catas arqueológicas la destruyan.

Sé que has estado en Pompeya (Italia) y en varios yacimientos en España ¿En qué país se trabaja mejor?
Pues depende de la empresa que dirija el yacimiento, el carácter, el gusto o la medida en la que se involucre el director. Yo estuve de colaboradora en un yacimiento de Cáceres y estuve muy a gusto trabajando con ellos, una empresa de jóvenes emprendedores. Pero me consta que en otras zonas de España no se trabaja tan bien, debido a que la gente no se involucra tanto o que el objetivo del yacimiento es el prestigio de la empresa más que del patrimonio. Por lo que no creo que se trate de España o Italia, sino del carácter y de la pasión que ponga la empresa o el director y, por supuesto, su equipo.

¿Está afectando la crisis al mundo de la conservación del Patrimonio Histórico? ¿De qué manera está afectando: menos ayudas, menos mano de obra…?
Herramientas de arqueologíaSí, está afectando muchísimo. Están cerrando parques arqueológicos, falta personal, muchos yacimientos se han quedado sin vigilancia nocturna…Ahora mismo el dinero que se está destinando a patrimonio histórico es muy reducido. Lo sé por el proyecto de la Casa de la Diana Arcaizante, en Pompeya, en el que colaboro, ya que el Profesor Luzón (el director del proyecto) ha recibido un tercio del dinero que recibía hace tres y cuatro años. De hecho, ha sido el proyecto del Profesor Luzón el único que ha podido excavar este año en Pompeya, ya que al de Alicante y al de Cádiz no se les ha concedido la ayuda necesaria; de tres proyectos españoles hemos pasado a uno.

¿Cómo es el trabajo de campo de un arqueólogo?
Como el de un obrero (ríe), así de claro. Sinceramente ni soy una experta en el trabajo de campo, ni me considero arqueóloga. Colaboro de la mejor manera que puedo, le pongo mucha pasión y me encanta. Es un trabajo mucho más difícil de lo que yo me pensaba. Se aprende yendo a excavaciones de manera voluntaria. Un día te puede tocar excavar; otras veces limpiar el material que haya salido de una excavación, siglarlo, restaurarlo; es decir, vas rotando. A cuantos más yacimientos vayas, más aprendes.

¿Puede llegar a ser un trabajo aburrido?
En ocasiones mucho, pero más que aburrido, agotador. A veces te puede tocar trabajar con un sol de justicia, o se pone a llover y tienes que recoger rápidamente. A mí personalmente me aburre profundamente cribar. La criba es una especie de colador gigante que sirve para separar la tierra de los posibles pequeños hallazgos; pero bueno, hay que hacerlo, porque muchas veces se han encontrado materiales importantes con esta herramienta.

¿Has hallado algún descubrimiento arqueológico importante?
Sí, en 2010 (no solamente alguno, sino el único). En la Casa de la Diana Arcaizante fui probando todos los trabajos, pero luego me quedé en la zona que más me gustaba: la restauración de estucos. Unos compañeros se dedicaban a sacarlo y yo lo limpiaba con cuidado; de repente vi que en un fragmento de estuco ponía algo. Yo no lo veía bien, pero luego con una lupa grande se leía perfectamente: ponía porculus en un tamaño de letra de unos 4 milímetros. A partir de ahí viene el trabajo de la etimología de la palabra: podría tratarse del diminutivo de porcus; o, por el tamaño de letra, del nombre de algún esclavo, hecho a escondidas sobre la pared.Estuco inscrito

¿Qué les dirías a los futuros arqueólogos?
Que estudien mucho y que no se desesperen. Además, en un yacimiento arqueológico no sólo se necesitan graduados en arqueología, de hecho, yo estoy licenciada en Filología Clásica. En una excavación hay biólogos, paleontólogos, arquitectos, historiadores…Lo que les aconsejo es moverse, apuntarse a seminarios, inscribirse en cursos y, sobre todo, trabajar como voluntarios.

Para terminar nuestra entrevista ¿quieres añadir algo más?
Pues sí, últimamente se ha puesto de moda que los voluntarios que van a yacimientos paguen ellos mismos el transporte, la estancia y las dietas. Yo, por suerte, colaboro en un proyecto en el que estas cosas están subvencionadas, pero tengo compañeros que, además de trabajar gratis, tienen que hacerse cargo de su manutención. Pido desde aquí, por favor, un poco más de colaboración. Y no es que no haya dinero, sino que se prefiere emplear en otras cosas; por lo que no nos parece justo este trato hacia los voluntarios.

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