Salustio

In luctu atque miseriis mortem aerumnarum requiem, non cruciatum esse.

Después de la intervención del cónsul electo, Décimo Silano, para ofrecer su opinión favorable a que los detenidos padezcan un duro castigo, César, indulgente, da comienzo a un discurso en el que, con modulada lógica, invita a proceder con una pena más suave.