Hallan en Pompeya restos de tres caballos muertos en la erupción del Vesubio

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Molde de yeso obtenido con los restos del caballo muerto en Pompeya

Pompeya continúa ofreciendo sorpresas a los arqueólogos. En la zona de Civita Giuliana, a las afueras de la ciudad, se ha producido un hallazgo extraordinario: un grupo de caballos sorprendidos por la erupción del Vesubio cuando se encontraban en sus establos.

La periferia de Pompeya era una zona muy rica. La feracidad de sus campos, el dinero que dejaban los propietarios de las grandes villas de recreo, un acceso fácil a numerosos puertos… hacían de esta zona al pie del volcán una de las regiones más prósperas de todo el Imperio. Las villas de los alrededores de la ciudad no eran sólo espacios de ocio para la aristocracia romana, sino que eran centros de producción económica, con grandes zonas de cultivo, pequeñas factorías y establos en los que se criaban numerosos animales. La erupción del Vesubio arrasó estas tierras, matando a casi todos sus habitantes, pero dejó con ello una huella perfecta de cómo era la vida en esta región en el siglo I d.C., una huella que los arqueólogos han tratado de sacar a la luz y de interpretar.

Por desgracia, si resulta difícil mantener en buenas condiciones el recinto de la ciudad de Pompeya, debido a su tamaño y a los muchos restos conservados, para las autoridades italianas es imposible por completo controlar todo el área del Vesubio para evitar que los saqueadores lleven a cabo excavaciones ilegales. En ocasiones, sin embargo, son estos saqueadores los que dan a los arqueólogos pistas sobra la ubicación de nuevos e interesantes yacimientos. Esto lo que ha ocurrido en Civita Giuliana, al norte de Pompeya, una región que fue comenzada a excavar a comienzos del siglo XX y que ha sido abundantemente saqueada desde entonces.

En una excavación para tratar de salvar algunos restos, se ha encontrado una villa con unos grandes establos donde los arqueólogos hallaron algo excepcional: los restos de un caballo muerto en la erupción. Gracias al sistema de los moldes de sello, tan utilizado en Pompeya para reconstruir los cuerpos de los fallecidos en la ciudad, se ha conseguido recrear con enorme fidelidad el cuerpo del animal muerto por causa de los gases del volcán. Los arqueólogos han descubierto que se trataba de un ejemplar de pura raza, de gran tamaño, joven y vigoroso en el momento de la muerte. El caballo murió con diversos adornos y elementos metálicos sobre su cuerpo, por lo que es posible que estuviera listo para realizar algún tipo de parada o desfile. Estamos, por tanto, ante un caballo especialmente entrenado para este tipo de ejercicios, mucho más caro por tanto que uno destinado a las tareas agrícolas.

Este caballo llamó tanto la atención de los especialistas que decidieron realizar excavaciones más ambiciosas en el recinto de la villa, descubriendo nuevas estancias dedicadas tanto a la residencia como a actividades económicas. Pronto se encontraron con nuevas sorpresas: otros dos caballos que también murieron por efecto de los gases del Vesubio. Aunque no se han conservado tan bien como el ejemplar del que se ha hecho el molde de yeso, estos dos animales muestran características muy semejantes al primero.

Massimo Osanna, director del yacimiento de Pompeya, ha recalcado la importancia de este hallazgo que pone de relieve la importancia del área rural que rodeaba Pompeya, tan rica en información para los arqueólogos como la propia ciudad. Osanna ha manifestado su deseo de musealizar y preparar para la llegada del público esta zona de Civita Giuliana, que será excavada con nuevos fondos este año y durante una campaña en 2019.

Fuente: Repubblica

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