Julio César... ¿epilepsia?

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Siempre se ha sabido que César padecía de epilepsia. Así lo afirma el autor de las Vidas Paralelas, Plutarco un siglo después, al describir los síntomas que llevaran a pensar en esta enfermedad: desvanecimiento, convulsiones...

César en Astérix en Helvecia
"πρὶν ἐκταράττεσθαι καὶ καταλαμβάνεσθαι παντάπασιν ὑπὸ τοῦ πάθους τὴν αἴσθησιν ἤδη σειομένην, εἴς τινα, τῶν πλησίον πύργων κομισθῆναι καὶ διαγαγεῖν ἐν ἡσυχίᾳ, τῶν δὲ πεφευγότων ἐκ τῆς μάχης ὑπατικῶν καὶ στρατηγικῶν ἀνδρῶν οἱ μὲν ἑαυτοὺς διέφθειραν ἁλισκόμενοι, συχνοὺς δὲ Καῖσαρ ἔκτεινεν ἁλόντας"
[Plutarco, Julio César (Vidas Paralelas), 53, 3]

Sin embargo, tras recientes estudios llevados a cabo en el Imperial College de Londres, dos médicos, Francesco Galassi y Hutan Ashrafian, especulan con la posibilidad de que lo que sufriera no fueran los síntomas de la epilepsia, sino pequeños episodios cerebrovasculares que, con el tiempo, pudieran ser motivo de un importante deterioro físico y mental.

Por una parte, la pareja de estudiosos está convencida del error cometido en la interpretación que la historia ha hecho de la enfermedad de César, porque la epilepsia era ya bien conocida en la antigua Roma, con lo que no estaría justificada una primera mención tan posterior. Además, tomando en consideración las palabras de Plinio acerca del historial médico de su padre, parece que César podría haber estado en posesión de una carga genética propicia a las complicaciones cerebrovasculares: la muerte de su padre se debió a un derrame cerebral o un ataque al corazón.

Busto César
Barry Strauss, historiador de la Universidad de Cornell y autor del libro The Death of Caesar, no está tan convencido, aunque no niega que le parezca una propuesta interesante. En su opinión, la naturaleza global de lo que hoy en día se nos ha transmitido de su enfermedad no descarta en absoluto la epilepsia; es más, parece que César se reponía con bastante celeridad de los episodios de la enfermedad, lo que llevaría a pensar más bien en un caso de epilepsia que en un derrame. Por otra parte, sugiere Strauss, dado que la epilepsia era considerada en la Antigüedad como una dolencia sagrada, se podría pensar que César y su gente de confianza la utilizaron como pretexto para ganarse una imagen de poder y casi divina; sin embargo, es bien sabido que César hizo lo posible por ocultar todo lo referente a este aspecto de su salud, y es que entre los romanos los casos de epilepsia, en efecto, procedían de las deidades, pero en forma de mal augurio. En este sentido, por tanto, no se podría descartar este diagnóstico.

Además, según Strauss, los neurólogos han constatado una cierta relación entre los accidentes cerebrovasculares y la epilepsia, con lo que siempre podríamos estar añadiendo una complicación más al complejo historial médico del antiguo y más famoso dictador romano.

Fuentes: Forbes y El Universal

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