La arena del Coliseo podría ser reconstruida este año

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El anfiteatro Flavio, conocido popularmente como Coliseo desde la misma Antigüedad debido a que se alzaba donde antes había una estatua colosal del emperador Nerón, se ha convertido con el paso de los siglos en uno de los iconos de la civilización romana, reconocible por cualquier ser humano con un mínimo de formación cultural. Pese a su estado deteriorado, por haber sido usado como cantera de mármol a lo largo de siglos, el Coliseo es uno de los monumentos de la capital italiana que recibe cada día un mayor número de visitantes. Tanto su espectacular tamaño, como el hecho de que en él se celebraran las célebres luchas de gladiadores o fuera el escenario del martirio de los primeros cristianos, han aumentado su fama. Hasta el siglo XIX, el suelo del Coliseo estaba cubierto por una plataforma de madera sobre la que se conservaba parte de la arena, el lugar donde tenían lugar las luchas y los diversos espectáculos. Sin embargo, para facilitar la excavación y recuperación de los fosos y habitaciones interiores, esta parte fue suprimida y hoy en día el anfiteatro Flavio luce con las entrañas al descubierto.

Sin embargo, el gigante romano podría recuperar muy pronto un aspecto más cercano al original del siglo I d.C. El ministro de Cultura italiano, Dario Franceschini, ha declarado a la prensa que el gabinete del que forma parte tiene la firme intención de invertir una fuerte cantidad este año para que el Coliseo recupere su arena, siguiendo una idea del arqueólogo Daniele Manacorda. Según Manacorda, la recuperación de la arena permitiría que los visitantes entendieran de forma más correcta el uso del anfiteatro, al poder verlo de una forma semejante a como se concibió en tiempos del emperador Vespasiano. Estas obras de restauración permitirían además el uso de los fosos y las habitaciones interiores, que, una vez restauradas y acondicionados, podrían albergar un museo con piezas relacionadas con los juegos gladiatorios y todo tipo de reconstrucciones y exposiciones. Naturalmente, la reconstrucción de la arena requeriría unas obras largas y complejas, por lo que, en el estado actual de crisis por el que atraviesan las finanzas públicas en Italia, habrá que esperar para ver si el proyecto se convierte en realidad o queda reducido al sueño de un político y un arqueólogo.

Fuente: El País

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