La historia de un expolio con licencia

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dagaFue en el año 2002 cuando saltó la noticia del expolio permitido por la incompetencia de las autoridades pertinentes del castillo de Santueri en Mallorca. El doctor Rupert Spillmann, un ciudadano suizo veraneante en la isla y arqueólogo aficionado, se dedicó durante cuatro años (1997-2001) a buscar y hacer ligeras excavaciones en dicho castillo. Cargado con un simple detector de metales se hizo con una colección de piezas pertenecientes a época romana, bizantina y árabe. El doctor, cuya única culpa fue dar rienda suelta a su hobby, no sólo consiguió un permiso verbal para poder realizar sus trabajos dentro del castillo, sino que también se le permitió llevarse los hallazgos, más de mil piezas (sobre todo monedas), a la universidad de Tubinga en Alemania para su estudio.

Cuando la noticia vio la luz en 2002, el Consell avergonzado llevó el caso a los tribunales. Rupert Spillmann que fue absuelto al no haber pruebas de que se hubiera lucrado con esta actividad, devolvió seis cajas repletas de material de Santueri. Con el caso cerrado comenzaron las primeras declaraciones: ni el propio doctor ni el Consell saben determinar cuándo empezaron las actividades. Spillmann argumenta que se puso en contacto con el Museu de Mallorca cuando encontró la primera moneda de oro bizantina y la sorprendente contestación de éste fue que no era competencia suya. Al menos, tuvieron un atisbo de sentido común al pedir al doctor que, después de estudiar el material, lo devolviera limpio. Aunque aquel año quedó dañada la imagen del Consell y del Museu debido a su ineptitud y a la falta de vigilancia en el castillo, esta estrambótica historia tiene un final feliz.

La directora del Museu Joana Maria Palau anunció que en 2015 se expondrán algunas de las piezas halladas en Santueri, aunque destaca que “no todas. Hay trozos de metal que no ayudan a explicar casi nada y tampoco vamos a exponer 300 monedas casi iguales, pero está claro que hay material valioso que servirá”. También informa que lo que abarque las dos plantas dedicadas a la sección de arqueología “dependerá de la valoración económica que haga y que lo que permita el Ministerio de Cultura. Nosotros lo que hacemos y lo que es responsabilidad nuestra, es detallar cómo lo queremos, el discurso, la piezas, los ámbitos o los textos". Así pues, el próximo año podremos disfrutar de esta colección tan amplia y que sirve como testimonio de la presencia bizantina en la isla.

Aunque este final es agradable para todos: las autoridades de Mallorca, el señor Spillmann, el público en general y los propios alemanes (en 2005 publicaron un estudio sobre las monedas de Santueri), no siempre sucede así. Son muchos los expolios que sufrimos en nuestro país y, sobre todo, por la poca consideración que los gobiernos dan a los yacimientos arqueológicos.

Numismática

Fuente: Diario de Mallorca

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