La Junta de Andalucía invertirá en restaurar y proteger la villa romana de Bruñel

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Villa romana de Bruñel

De cuantas regiones compusieron el gran Imperio romano, la Bética fue sin duda una de las que absorbieron de forma más rápida y profunda la influencia de la cultura latina. La presencia de los romanos en tierras de la actual Andalucía se relaciona con las campañas militares de la Segunda Guerra Púnica, en las que los romanos se enfrentaron a los ejércitos cartagineses liderados en Hispania por Aníbal y posteriormente por algunos de sus legados. Una vez los cartagineses fueron derrotados, Roma decidió hacer estable su presencia en la Península Ibérica, creando dos provincias, Ulterior y Citerior, que serían administradas por dos gobernadores. La Bética fue escenario de batallas y fundación de ciudades desde ese preciso momento, y en tiempos de Augusto obtuvo incluso reconocimiento como provincia. Sus ciudades se contaban entre las más ricas y pobladas del Imperio, y ya en el siglo II d.C. un hispano, el militar, Marco Ulpio Trajano, llegó a vestir la púrpura al ser elegido como sucesor de Nerva. Una presencia romana tan rica y duradera se ha traducido en un importante patrimonio cultural del que la actual Andalucía hace gala y presume como uno de sus principales atractivos.

Sin embargo, poseer un patrimonio tan abundante tiene como elemento negativo la necesidad de dedicar una importante parte del presupuesto a su protección y conservación. Son muchos los monumentos de Andalucía, como del resto de España, que no han recibido la atención presupuestaria que se merecían y que han ido deteriorándose con el paso del tiempo. Un ejemplo de esto es la villa romana de Bruñel, en el término municipal de Quesada, provincia de Jaén. Esta villa romana está localizada además junto a necrópolis de época ibérica, una combinación que llevó a la administración a declarar el conjunto como Bien de Interés Cultural hace diez años. A pesar de la especial protección que debería otorgar la catalogación como BIC, la villa de Bruñel ha recibido escasa atención por parte de las autoridades, y hoy son muy pocos los que saben de su existencia. La villa de Bruñel es, sin embargo, un hermoso e interesante ejemplo de construcción doméstica rústica destinada a la explotación agraria. Una muestra de cómo vivieron las élites terratenientes romanas durante siglos. Los magníficos mosaicos hallados en la villa nos hablan precisamente del grado de lujo que alcanzaron las élites de la Bética dedicadas a la explotación de estas fértiles tierras del sur de Hispania.

Para paliar esta situación, la Junta de Andalucía ha decidido dedicar un total de trescientos veintinueve mil euros a la consolidación de los restos de la villa de Bruñel y a su puesta en valor de cara a una futura promoción hacia el público. Aunque la concesión aún no ha sido aprobada, la Junta ya se ha puesto en contacto con el ayuntamiento de Quesada para que se agilicen los permisos necesarios para empezar las obras cuanto antes. La primera labor consistirá en vallar el perímetro de forma que se eviten los saqueos y se deterioren más aún los restos conservados.

Fuente: EcoDiario.es

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