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"La lengua de los dioses", de Andrea Marcolongo

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La lengua de los diosesEn un mundo que desprecia de forma cada día menos disimulada los saberes relacionados con las Humanidades, resulta una bocanada de aire fresco comprobar que existe un público interesado en dichas disciplinas. No es necesario entrar en detalles acerca de cómo España está dando paulatinamente la espalda a materias como la Literatura, el Latín, el Griego o la Filosofía; basta comparar los planes de estudio de hace dos décadas con los que hoy se imparten las aulas. La Literatura brilla por su ausencia, oculta y diluida en una asignatura de Lengua demasiado amplia y ambiciosa. El Latín y el Griego han sido arrinconados a la categoría de optativas que sólo un selecto grupo de alumnos escogen , siempre que tengan la suerte de que en sus institutos o colegios se oferten estas materias. La Filosofía, de ser uno de los pilares sobre los que se sostenía cualquier bachillerato, es hoy una asignatura más, con poco peso horario y de la que es posible librarse en algunos cursos. Muchos han sido los debates acerca de por qué está ocurriendo esto, y casi todos apuntan a lo mismo: los saberes humanísticos no tienen una aplicación inmediata, práctica y monetizable en un mundo en el que lo aparente y medible se ha impuesto de forma irremediable.

“La lengua de los dioses” es un pequeño libro publicado en Italia que ha conseguido trascender las fronteras de este país para llegar hasta el nuestro y afianzarse como una de las grandes sorpresas editoriales de los últimos años. Su autora, Andrea Marcolongo, ha conseguido lo que parecía imposible, que el público general se interese por los aspectos puramente lingüísticos y gramaticales de una lengua considerada muerta como es el griego clásico. “La lengua de los dioses” no es un libro de Historia, ni de Mitología, ni de anécdotas: es un libro sobre la lengua griega. Y a pesar de que está escrito con un estilo ameno y salpicado de detalles personales que lo hacen menos árido, no deja de ser un estudio lingüístico de los que la mayoría de los editores dirían directamente que resultan imposibles de vender más allá de un círculo reducido. “La lengua de los dioses”, sin embargo, ha vendido centenares de miles de copias en todo el mundo. Y esto demuestra una cosa: a la gente le sigue interesando el griego y el latín.

Porque el griego, por si alguien lo dudaba aún, es una lengua fascinante. No sólo porque, como se ha repetido hasta la extenuación, las mejores cosas que la humanidad ha dicho han sido dichas en griego, sino porque como lengua, vaciada de su contenido, es en si misma fascinante. El griego presenta algunos elementos que las lenguas romances, herederas del latín, han perdido por el camino. Y dado que es la lengua lo que nos permite expresar el mundo, analizar el mundo y entender el mundo, estos elementos hacen que el hablante de griego antiguo tuviera unas capacidades que nosotros hemos perdido. El dual como concepto diferente del plural, el optativo como modo de expresar el deseo y la probabilidad, los matices de contar con un género neutro heredado del antiguo inanimado de los indoeuropeos… Elementos que hoy nos cuesta entender en toda su magnitud, que siempre se pierden en las traducciones y que hacen del griego algo único y maravilloso.

Hay que tener en cuenta que “La lengua de los dioses” está escrito por una profesora italiana, que fue estudiante del Liceo Clásico y que ha ejercido como docente de Latín y Griego en diversos países de Europa. En Italia el trato que se da a las lenguas clásicas es incomparablemente mejor que el que reciben en España. Basta señalar que los alumnos que estudian en el Liceo Clásico llegan a la Universidad con un nivel de lectura y traducción en estas lenguas con los que en España no pueden ni soñar incluso alumnos de últimos cursos de Filología Clásica. Andrea Marcolongo parte, por tanto, de un entorno privilegiado que ha conservado el respeto por el Latín y el Griego y que, aunque está lejos del panorama de la propia Italia hace décadas, sigue estando muy por delante del caso español. Sorprende, por tanto, al lector español algunas afirmaciones y quejas de una autora a la que muchos querríamos ver faenando en un sistema educativo como el español en el que el Griego va camino de convertirse en una lengua muerta pero de verdad.

Relacionada con esto está la principal crítica que puede hacerse a “La lengua de los dioses”: al estar escrito en italiano y pensado para un público italiano, los traductores han tenido que hacer un notable esfuerzo de adaptación al español que no siempre ha dado los mejores frutos. Los ejemplos y las comparaciones entre el Griego y las lenguas modernas se hacen siempre a través del italiano, y aunque los editores han tratado de introducir equivalentes que sean comprensibles para el lector castellanoparlante el resultado ha sido un tanto forzado. Recomendamos, por tanto, siempre que sea posible, la lectura del libro en su italiano original para disfrutar de él tal y como fue concebido.

El éxito de “La lengua de los dioses” ha llevado a muchos a afirmar que el Griego está de moda. Una afirmación demasiado optimista, habida cuenta de que mientras este libro se vendía en librerías y centros comerciales de todo el país, numerosos alumnos en toda la geografía española ven cómo se les niega la posibilidad de estudiar esta lengua porque su instituto no la ofrece entre sus asignaturas optativas. Tal vez el Griego esté de moda, pero ni los políticos españoles ni algunos directores de instituto parecen haberse dado cuenta de ello.

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