La transformación del objeto cultural en moneda del capital. Libro de G. Wessel

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"Hoy en día, Alemania, que se presenta sin reparos ante el mundo como guardián absoluto del patrimonio cultural, permite el comercio con el tráfico ilegal de bienes culturales en su país". Así ha resumido Boris Pofalla para el dominical del Frankfurter Allgemeine sus impresiones sobre el libro de Günther Wessel, presentado el pasado 13 de agosto en Berlín.

Presentación del libro de G. Wessel

La presentación del libro Das schmutzige Geschäft mit der Antike, escrito por el periodista Günther Wessel, y con prólogo de Markus Hilgert, director del Museo de Oriente Próximo, ha tenido lugar en el Centro Arqueológico de los SMB (Staatliche Museen zu Berlin, el grupo de los Museos Estatales de Berlín), y trata sobre la venta de antigüedades relacionada con el mercado negro.

Las sacudidas económicas y financieras en Oriente Próximo, la conmoción política de los países del norte de África y, en general, la poca estabilidad del mercado financiero global han contribuido a que los objetos que conforman el patrimonio cultural de cada país respondan cada vez con menos disimulo a las exigencias del capital.
Portada del libro de G. Wessel
Ésta es la conclusión, o más bien el resumen, del periplo que ha llevado al autor Günther Wessel a introducirse en este particular mercado oculto para asistir a los escenarios internacionales más importantes de la venta de antigüedades; a entrevistar a políticos, traficantes, coleccionistas y arqueólogos; a seguir la pista de algunos objetos de arte por distintos países y, finalmente, a relatar una crónica de todo ello
.

Este mercado de antigüedades y objetos de arte se encuentra en el tercer puesto en la lista de negocios que más dinero mueven, por detrás de las drogas y las armas. Los tratantes de arte ocultan o falsifican la procedencia de los objetos que pasan por sus manos, de tal modo que los coleccionistas tienen siempre preparada la expresión adquisición de buena fe para referirse a los objetos que han comprado, utilizando las lagunas legislativas para burlar a las autoridades. Así ha sucedido, que se han destapado algunos negocios sospechosos que mantenían museos tan grandes e importantes como el Museo Getty de California. Tenemos recientes y presentes, ahora más que nunca, los últimos estragos con los que el terrorismo ha entristecido el mundo, y sabemos que estaban muy vinculados al tema del mercado de antigüedades.

Más allá de la ilegalidad, por supuesto, lo terrible es que, con el engaño, se esfuma la credibilidad sobre la procedencia y, por tanto, se pierde la perspectiva del contexto histórico, con las terribles consecuencias para el mundo de la investigación que ello conlleva.

Por lo que sugiere el autor del libro, la "Convención para la Protección del Patrimonio Mundial Cultural y Natural" de la UNESCO de 1970, ratificada por Alemania en 1976 (RFA) y 1988 (RDA) (por España en 1982), no había implicado en el país germano una reforma legislativa para seguir las directrices propuestas por la UNESCO hasta el año 2007. Según denuncia Wessel, el expolio está a la orden del día en los yacimientos alemanes, y confía en que, una vez firmada la ley de ejecución de las directrices de la UNESCO, este panorama vaya desapareciendo.

Se puede acceder a la lista de países y fechas de adhesión a dicha Convención aquí.

Opiniones sobre el libro:

A través de conversaciones mantenidas con abogados, criminalistas y arqueólogos, Günther Wessel expone los descuidos de los legisladores. Hoy en día, Alemania, que se presenta sin reparos ante el mundo como guardián absoluto del patrimonio cultural, permite el comercio con el tráfico ilegal de bienes culturales en su país. [Boris Pofalla, Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung]

Wessel se sumerge en las profundidades de un entramado compuesto por coleccionistas, museos, tratantes de antigüedades, arqueólogos y saqueadores. [Nikolaus Bernau, Berliner Zeitung]

Fuentes: SMB, UNESCO y Editorial Ch. Links

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