La Tumba de Anfípolis abrirá sus puertas al público en el año 2021

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Esfinges que custodian la entrada de la tumba de Anfípolis

En el año 2014, el mundo se recibió con asombro y expectación la noticia del hallazgo de una enorme tumba principesca en la región de Anfípolis, al norte de Grecia. Lo que durante más de mil años se había interpretado como una pequeña montaña de origen natural, resultó ser un gran túmulo funerario con una rica decoración en su interior. Las alarmas y las especulaciones comenzaron a difundirse por las redes cuando los arqueólogos responsables del hallazgo hicieron público que se trataba de una tumba de tiempos de Alejandro Magno, y que no se podía descartar que en ella estuviera enterrado algún miembro de la familia real. Durante meses y con una frecuencia casi semanal el equipo dirigido por la doctora Katerina Peristeri anunciaban a la prensa mundial sus avances, y, como si de una serie de ficción se tratara, los amantes de la arqueología y la Cultura Clásica fuimos avanzando con los arqueólogos por las diversas cámaras de la tumba. En primer lugar nos quedamos fascinados con las esfinges decapitadas que protegían la entrada del recinto. Ya en el interior nos esperaban sendas cariátides en magnífico estado de conservación, guardando la entrada a una segunda cámara en la que un hermoso mosaico con los dioses Hermes, Hades y Perséfone decoraba el suelo. Las ruedas de prensa de los arqueólogos se seguían con una pasión que nunca antes había vivido el mundo de la arqueología. La tumba de Anfípolis se convirtió en un fenómeno mundial.

Lo que sin duda colaboró con mayor fuerza a que este hallazgo se popularizara fueron las especulaciones acerca de quién podría estar enterrado en aquella tumba principesca. En un primer momento los más osados, y sensacionalistas, no dudaron en afirmar que se trataba de la tumba del propio Alejandro Magno, cuyo cuerpo habría sido trasladado desde Alejandría para reposar cerca de su Macedonia natal. Descartada esta hipótesis por falta de pruebas, se abrieron paso otras no menos apasionantes. ¿Se trataba de la tumba de Olimpia, la influyente madre de Alejandro? ¿Era acaso el lugar de descanso eterno de Hefestión, el amigo y, según algunos, amante del rey? Por desgracia, todas las especulaciones quedaron en al aire debido a la interrupción en las excavaciones. La crisis griega golpeó con fuerza al presupuesto con el que el equipo de la doctora Peristeri trabajaba, y al llegar a la última cámara se optó por no indagar bajo la tumba, donde posiblemente se encuentren más restos, y consolidar lo hallado hasta el momento. La tumba de Anfípolis desapareció de los medios de comunicación, y durante meses resultó imposible saber nada acerca de los trabajos que se estaban realizando en ella.

Finalmente, tras más de dos años de espera y silencio, el gobierno griego ha anunciado que la tumba de Anfípolis será abierta al público en los próximos años. En concreto, está previsto que sea en el año 2021 cuando los primeros visitantes puedan acceder al recinto arqueológico. La ministra de Cultura, Lydia Koniordou, ha declarado ante la prensa que se destinarán más de un millón y medio de euros para la estabilización definitiva de algunas partes del monumento, de forma que la visita sea segura tanto para los turistas como para la conservación de los propios restos arqueológicos. La propia ministra ha reconocido que es una cantidad insuficiente para continuar con las excavaciones, ya que la complejidad del monumento requiere constantes inversiones. Por el momento, se va a priorizar la conservación y la excavación de los alrededores, donde los arqueólogos saben que desde época romana se dispersaron numerosos elementos constructivos de la tumba. Los trabajos comenzarán a finales de 2018, y durarán aproximadamente dos años.

Fuente: Greek Reporter

Mosaico hallado en la tumba de Anfípolis

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