Las procesiones de Lorca y las carreras de cuadrigas

Nacho Ataz | Artículo | 21/03/2016 - 19:32Comenta

En todos los países de ferviente tradición católica, el día siguiente al Domingo de Ramos queda marcado por una estampa singular: la sábana vegetal compuesta de palmas y espigas que cubre el suelo de la ciudad y anuncia la fiesta de la víspera. No son muchos los lunes del año en que tan colorido paisaje nos permita olvidar el grisáceo humor que suele caracterizar el comienzo de semana, e incluso a pesar de los aguaceros que acompañan con frecuencia a estas fechas.

Paso Azul Semana Santa Lorca
Pero no es en absoluto casual la decoración de esta naturaleza. Apenas un par de días han pasado desde el equinoccio de primavera, que marca la entrada en la nueva estación y, para algunos pueblos, del nuevo año. Así, como es el caso de otras festividades cristianas, la Semana Santa se corresponde con antiguas alegrías y cultos paganos relacionados con la llegada del buen tiempo, del cultivo y de la abundancia. Sin embargo, la fiesta cristiana conmemora una historia en parte aciaga, que dota a las procesiones de un talante a medio camino entre lo alegre y lo amargo. Es por ello que no se nos permite ser partícipes del verde contento hasta la resurrección del mesías cristiano.

No así, en la Región de Murcia, donde incluso cuando la Semana Santa llega temprana, el azahar ya anuncia la llegada del fruto, se viven estas fiestas en un ambiente muy distinto, donde nadie llora y nadie finge ni padece; y parece dedicársele a la resurrección los siete días completos. Ya esta forma cobra un parecido mucho más cercano al de las originales festividades paganas y bacanales, pero más concretamente en la localidad de Lorca es donde podemos contemplar todo su orgullo "pasional".

Carroza Puerta de Ishtar Lorca

En Lorca tiene lugar una de las Semanas Santas más peculiares de la península, donde el talento y la inventiva han conseguido argumentar una procesión carnavalesca en la que se hacen un hueco desde las vírgenes de rigor hasta el propio Marco Antonio, pasando por Cleopatra y algún que otro Ptolomeo. Que ningún sevillano penitente se confunda: en esta procesión no tienen lugar suplicantes ni plañideras. Al contrario, el espectáculo tiene partes más propias de una justa medieval que del séquito de la Macarena.

Carroza Emperador Romano Lorca
En efecto, la Semana Santa lorquina es especial, y su Viernes Santo, inigualable. Sus distintas cofradías se encargan de agrupar algunos de los acontecimientos relatados en el Antiguo y el Nuevo Testamento en un recorrido que va mucho más allá de la Pasión bíblica. Los pasos más notables son el Azul y el Blanco, entre los que con el transcurso de los años se ha establecido una tensa competencia que sobrepasa el actuar de los penitentes llega a afectar sobremanera a la afición que observa y anima desde las bancas.

Bigas Semana Santa Lorca
El desfile bíblico pasional cuenta con figuras tan reconocidas como Marco Antonio, Tiberio, Nerón y los Flavios; pero también algunas figuras babilónicas y otros opresores del pueblo judío; muchos de ellos sobre carrozas, algunos a pie, y otros acompañados de bigas, trigas o cuadrigas, con el consiguiente fervor y rugido popular. Finalmente consiguen asombrarnos de nuevo las figuras de Atila y Mahoma, mientras el público azul abuchea el Cortejo Blanco.

La Semana Santa de Lorca, fiesta de Interés Turístico Internacional desde el año 2007, debería estar entre los próximos destinos de quienes no hayan podido aún disfrutar de ella.

Paso Blanco Semana Santa Lorca


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