Las Saturnalia llegan a Mérida

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Las Saturnalia en el Museo de Arte Romano de Mérida

Las Saturnalia fueron las fiestas romanas sobre las cuales los cristianos comenzaron en época tardía a celebrar su Navidad. Dos fiestas de carácter muy diferente, hasta el punto de que a los cristianos, ya consolidados como religión fuerte en el Imperio desde al menos los tiempos del emperador Constantino, les resultó muy difícil acabar con las costumbres pagadas ligadas a las Saturnalia. En ellas, los romanos celebraban una especia de Carnaval con el que festejaban el final de los últimos trabajos en el campo y la llegada del descanso invernal durante el cual las labores campesinas se veían interrumpidas durante unos meses. Parece ser que comenzaban con un gran sacrificio en el templo de Saturno, que era seguido de un gran banquete celebrado en toda la Urbe e imitado en numerosas ciudades del Imperio. El día 25 culminaban las Saturnalia con la celebración del día del Sol Invictus, una conmemoración del momento en el que los días vuelven a hacerse más largos y el sol comienza a triunfar sobre las tinieblas. Para la mayoría de los historiadores, la elección cristiana del 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesucristo está precisamente motivado por el deseo de hacer coincidir su celebración con la del Sol Invicto pagano.

Sin embargo, lo más importante de las Saturnalia era el espíritu lúdico y festivo que se vivía en la ciudad. Saturnalia era el tiempo en el que las normas sociales se diluían e incluso se invertían. Los esclavos daban órdenes a los amos, las mujeres desobedecían a los esposos y los niños se permitían todo tipo de licencias. La gente recorría las calles, bebiendo y cantando, al grito de ¡Io Saturnalia! Los amigos y familiares se hacían regalos unos a otros, y festejaban en banquetes diarios. Un tiempo, en definitiva, de desenfado que servía para eliminar las tensiones sociales y permitía perpetuar una estructura social profundamente desiguale injusta.

Para conmemorar la llegada del tiempo de Saturnalia, el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, ha decidido celebrar sus propios festejos, abriendo sus puertas a todo aquel que desee unirse a ellos. Con un precio de 5 euros por adulto y 3 euros por niño, el Museo se convertirá durante un día en un espacio de celebración en el que los asistentes podrán aprender en qué consistían las Saturnalia y cómo vivían los romanos estas fiestas tan emblemáticas. Las salas del Museo se caracterizarán como los comedores de una gran domus, en la que se servirá un banquete típicamente romano. Para los más pequeños se habilitarán salas de juegos en las que podrán divertirse aprendiendo cómo vivían los antiguos romanos. De este modo, Mérida revivirá las Saturnales más de un milenio después de su desaparición.

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