Los arqueólogos estudian un templo etrusco usado para observar el cielo

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Restos del templo etrusco hallados cerca de Florencia

Todos los especialistas están de acuerdo en que la religión etrusca tuvo una enorme influencia sobre la religión romana desde los primeros momentos de la historia de la Urbe. Sean o no ciertas las historias transmitidas por los autores antiguos, como Tito Livio, que hablan de una dinastía, la de los Tarquinios, gobernando en Roma durante décadas, lo cierto es que los etruscos tuvieron una presencia constante en la ciudad de Tíber, especialmente como artesanos y comerciantes. Dado que a civilización etrusca se desarrolló antes que la romana, los romanos sintieron una gran fascinación por este pueblo que dominaba el Tirreno cuando ellos eran sólo un puñado de aldeas de pastores. Y de la cultura etrusca fue sin duda el aspecto religioso el que más fascinó a los romanos, hasta el punto de que no se puede entender la religión romana sin entender antes la etrusca.

Por desgracia, la pérdida de toda la tradición literaria etrusca ha hecho que sólo podamos reconstruir esta religión por medio de la arqueología y unas cuentas inscripciones de difícil lectura e interpretación, por lo que cualquier hallazgo que se realiza en este campo es celebrado como una noticia de enorme valor para los especialistas. Podemos entender entonces el entusiasmo que generó el hallazgo en 2010 de lo que se interpretó como un templo etrusco en las inmediaciones de la ciudad de Florencia, junto a la localidad de Fiesole, célebre por su riqueza arqueológica. Aunque el templo fue utilizado durante varios siglos, y ha dejado varios niveles de ocupación que los arqueólogos han tenido que desentrañar, los especialistas han logrado discernir las características de sus diversas fases, aportando numerosos datos a nuestro conocimiento de este tipo de recintos. Tras siete años de excavaciones, el equipo de arqueólogos ha publicado un completo estudio sobre las mismas, con interesantes datos acerca de la religión de los antiguos etruscos.

Según el equipo dirigido por el doctor Luca Cappucini, este templo era un auguraculum, un espacio utilizado para observar fenómenos celestes y adivinar con ellos la voluntad de los dioses. Este procedimiento, conocido como la auguratio, estaba muy extendido entre los etruscos y pasó posteriormente a Roma, donde los augures se convirtieron en uno de los colegios de sacerdotes más influyentes en tiempos de la República y el Alto Imperio. Es probable que este templo estuviera dedicado a Tinia, la divinidad suprema de los etruscos equivalente al Júpiter romano y el Zeus griego. Un dios ligado a los cielos y la luz, y que manifestaba su poderío a través de los rayos. De hecho, sabemos que los augures romanos, posiblemente por herencia de los etruscos, analizaban los cielos tormentosos para indagar la voluntad de Jupiter dependiendo del lugar exacto, la forma, la duración y la intensidad que tuvieran los relámpagos. Por desgracia, es muy poco lo que sabemos de este método de adivinización, ya que los textos sagrados que explicaban la ciencia de los augures se han perdido en su totalidad.

En el recinto en el que se encuentra el templo ha aparecido también un lituus de metal: un bastón utilizado por los augures durante sus ceremonias. Conocemos este bastón ritual por los textos latinos y la iconografía, pero son muy pocos los ejemplares que se han preservado, por lo que esta pieza se ha convertido en una joya para los estudiosos de la religión romana y etrusca.

Fuente: La Stampa

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