Los arqueólogos investigan el barco en el que naufragaron los mármoles del Partenón

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Restos del Mentor, el barco de Lord Elgin

En el año 1800, Lord Elgin comenzó los trabajos para desmontar la práctica totalidad de las esculturas que adornaban el Partenón de Atenas desde el siglo V a.C. Su objetivo: llevarse con él los mármoles de Fidias hasta Londres para, según la mentalidad colonialista de la época, salvarlas de la barbarie de los habitantes del Imperio Otomano. Pocos meses después, Elgin logró de las autoridades otomanas un permiso para sacar del país las esculturas ya embaladas en dieciséis cajas. Sin más demora, ordenó embarcar todas las piezas en un barco, el Mentor, que partió del puerto del Pireo rumbo a las costas de Inglaterra. Sin embargo, el Mentor nunca llegó a su destino. Fuera por azar, fuera porque Poseidón estuviera furioso ante el expolio de obras de arte de su amada Grecia, el barco nunca llegaría a abandonar las aguas griegas.

Cuando navegaba frente a las costas del Peloponeso, el Mentor comenzó a tener problemas. Tras un golpe con una roca, se detectaron varias vías de agua que los marineros fueron incapaces de arreglar, y mientras debatían acerca de a qué puerto debían aproximarse, el barco comenzó a hundirse de forma irremediable. Por fortuna para los marineros del Mentor, un barco de bandera austríaca pasaba por la zona y pudo rescatarlos de una muerte segura. El barco y las dieciséis cajas, por el contrario, se hundieron hasta el fondo del mar.

Por supuesto, Lorg Elgin no estaba dispuesto a que un tesoro de aquella magnitud se perdiera en un naufragio, y de inmediato comenzó los trámites para que los mármoles del Partenón fueran recuperados de las aguas. Se tardó tres años en conseguirlo, pero finalmente Elgin logró que las esculturas de Fidias fueran rescatadas y puestas en un segundo barco rumbo a Londres, un viaje que en esta ocasión sí tuvo éxito.

Desde entonces, los restos del Mentor han permanecido en el fondo del mar, ocultando numerosos secretos de aquel viaje desafortunado. Para tratar de averiguar más datos acerca de este naufragio, el Eforado de Antigüedades Subacuáticas de Grecia ha patrocinado una campaña de excavaciones que ha dado como resultado el hallazgo de numerosos objetos que los marineros del Mentor perdieron durante el naufragio. Todas las obras de arte de valor fueron rescatadas por Elgin y su equipo, por lo que no se esperaba encontrar ninguna pieza antigua, sino únicamente objetos de los siglos XVIII y XIX. Los arqueólogos han conseguido sacar a la luz monedas, botones, pipas, piezas de ajedrez y otros objetos que nos hablan de la vida cotidiana de los hombres que acompañaron a los mármoles del Partenón en la primera parte de su periplo por el Mediterráneo.

Por desgracia, los restos del Mentor se encuentran en muy mal estado, ya que las obras de rescate de los mármoles no tuvieron en absoluto cuidado con el barco y los objetos que no fueran de valor artístico. Posteriores inmersiones de buzos, profesionales y simples aficionados a la arqueología o saqueadores, han empeorado aún más el estado de este interesante pecio que nos muestra una de las páginas más polémicas de la historia de la arqueología.

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