Los gatos del teatro romano de Zaragoza en peligro de desahucio

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Uno de los gatos que habita en el teatro romano de Zaragoza

Desde el año 2014, una colonia de gatos controlada por diversos voluntarios habita en las ruinas del Teatro Romano de Zaragoza. Los pequeños felinos han encontrado en este espacio un lugar en que el vivir a salvo de las inclemencias del tiempo y, sobre todo, de las amenazas humanas, tales como el tráfico rodado o los vándalos que disfrutan haciendo daño a los animales. La colonia se controla siguiendo el protocolo CES (Captura, Esterilización, Suelta), que supone que los voluntarios capturan a todos los miembros de la colonia, los llevan al veterinario para su castración en condiciones de seguridad, los vacunan y curan de cualquier dolencia que padezcan, y vuelven a soltarlos en el lugar que es su hogar. El sistema CES se está adoptando en todo el mundo como el método idóneo para mantener controladas las colonias de gatos ferales y evitar la propagación de camadas que sólo redundan en sufrimiento para los propios animales y alarma social entre los vecinos. Es un sistema sencillo y eficaz para el que basta un grupo de voluntarios, una cierta cooperación económico y la colaboración de las autoridades municipales.

A pesar de que los voluntarios que cuidan de esta colonia en el Teatro Romano de Zaragoza hablan del perfecto estado de salud de los animales, los concejales de Ciudadanos y el Partido Popular parecen empeñados en que los gatos abandonen el yacimiento arqueológico y sean trasladados a otro lugar. El último argumento que han esgrimido es un supuesto contagio de tiña a una trabajadora del ayuntamiento, que habría cogido la baja laboral por este motivo. Los voluntarios que trabajan cada día con los gatos, alimentándolos y limpiando su espacio, no han dado muestras de haber sido contagiados por esta enfermedad, y han puesto en duda que el contagio de la trabajadora municipal se deba a los gatos de la colonia.

A pesar de estos informes, Ciudadanos, Partido Popular y Partido Socialista lograron sacar adelante en el ayuntamiento una solicitud para que los gatos fueran trasladados, algo a lo que no está dispuesto el gobierno municipal de Zaragoza en Común. Los responsables del área de urbanismo han alegado que no existe prueba alguna de que los gatos afecten de manera negativa a la conservación del patrimonio. De hecho, de existir prueba en algún sentido sería en el contrario, ya que las colonias de gatos mantienen la zona libre de roedores e insectos que sí pueden dañar las estructuras del teatro romano conservadas hasta la fecha. Otro argumento que defienden los partidarios de dejar la colonia donde está es que cuando se traslada un grupo de gatos su espacio es inmediatamente ocupado por nuevos felinos, estos son controlar, mientras que los antiguos habitantes hacen todo lo posible por regresar al lugar original, con los riesgos que conlleva esto para ellos. El edil de cultura, también de Zaragoza en Común, se ha mostrado, sin embargo más cercano en este tema a Ciudadanos y PP que a su propio grupo, y aboga por plantear la cuestión del traslado de los animales.

La polémica ha saltado a las redes sociales, donde han sido muchos los que han argumentado que la presencia de gatos en yacimientos arqueológicos de mucha mayor entidad que el de Zaragoza es una constante que no resulta en absoluto polémica. Basta pensar en los gatos de Largo di Torre Argentina, en Roma, o en diversos espacios arqueológicos de Turquía, donde estos animales se han convertido en inquilinos habituales y respetados por turistas y responsables. La situación de los gatos del teatro romano de Zaragoza debería ser incluso mejor, ya que cuentan con la ley municipal que protege este tipo de colonias que estén gestionadas por el método CES.

El pulso entre políticos de diversos grupos y animalistas continúa abierto y con él el destino de los gatos del teatro romano de Zaragoza sigue en el aire.

Fuente: eldiario.es

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