Los pecios hundidos en Cabrera comienzan a ser catalogados

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Costas de la isla de Cabrera

La isla de Cabrera es, además de un lugar idílico por sus paisajes y su clima, un tesoro desde el punto de vista cultural e histórico. Por este pequeño enclave de las Islas Baleares pasaron la mayor parte de los pueblos de tradición marinera de la Antigüedad, desde los primeros fenicios que se aventuraron en el Mediterráneo Occidental hasta los griegos y romanos que dejaron su impronta más o menos duradera en la región. Los cartagineses fueron los primeros en establecer un poder militar en estas islas, a sabiendas de la importancia estratégica que tenían para controlar el comercio entre Italia, África e Hispania. Algunas leyendas apuntan incluso a que el propio Aníbal Barca, el que fuera el terror de Roma durante la Segunda Guerra Púnica, nació en la isla de Conejera, a muy poca distancia de Cabrera. Tras la derrota cartaginesa a manos de Escipión el Africano, las legiones romanas sumaron Cabrera y las Baleares a su Imperio, aprovechándose de la extraordinaria habilidad de los isleños con la honda para añadirlos como auxiliares a sus ejércitos.

Mientras todos estos acontecimientos históricos tenían lugar, los comerciantes viajaban con sus mercancías por las aguas cercanas a la isla de Cabrera, teniendo muchos de ellos la mala fortuna de hundirse por diversas causas. La navegación en el archipiélago de Cabrera no debía de ser nada sencilla a juzgar por la enorme cantidad de barcos que se hundieron en la zona y que los arqueólogos subacuáticos han ido encontrando a lo largo de décadas de investigación.

Para lograr un mejor conocimiento de la situación y estado de conservación de todos estos pecios, el Servicio de Patrimonio Histórico del Consell de Mallorca, en colaboración con la Armada y con los responsables del Parque Nacional de Cabrera han comenzado los trabajos sistemáticos de investigación y catalogación de todos los restos situados bajo las aguas de esta región. El proyecto cuenta con la participación de dos barcos y diversos buzos de varias instituciones, y tiene como objetivo último realizar la Carta Arqueológica Submarina de Mallorca, un documento que servirá de punto de partida para conservar y proteger el rico patrimonio subacuático del archipiélago. Por el momento, hay documentados catorce pecios en las aguas de Cabrera, pero se sospecha que pueden ser muchos más gracias a indicios y hallazgos esporádicos que aún no han podido ser verificados. Una vez la Carta Arqueológica Submarina esté completa será mucho más sencillo para las autoridades proteger los pecios de posibles incursiones de saqueadores en busca de piezas para vender en el mercado negro. Por desgracia, las excavaciones submarinas ilegales siguen siendo muy frecuentes en el Mediterráneo, y son la mayor amenaza contra el patrimonio común que aguarda bajo las aguas a que los arqueólogos lleguen hasta él.

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