Los suplicios capitales en Grecia y Roma, de Eva Cantarella

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Los suplicios capitales en Grecia y RomaEva Cantarella es una de las mejores representantes de una generación de historiadores y clasicistas que han logrado aunar en sus libros a la perfección un profundo rigor como investigadora y una escritura y un tono amenos para los lectores. No en vano, Cantarella es una de las historiadoras del Mundo Antiguo más leídas y con un mayor número de libros vendidos en las últimas décadas. No es una casualidad: sus libros resultan interesantes para los versados en la Historia Antigua al mismo tiempo que accesibles para los profanos.

En “Los suplicios capitales en Grecia y Roma”, Eva Cantarella hace un recorrido por las diversas formas en las que la Antigüedad Clásica aplicó la pena de muerte. Un tema escabroso, polémico, que durante siglos ha sido objeto de debate por parte políticos, filósofos y todo tipo de pensadores. La autora comienza la obra haciendo un breve reflexión acerca del tema de la pena de muerte en la actualidad, en el momento histórico en el que una mayor cantidad de estados la han abolido en su legislación. Esta es una característica muy habitual de los trabajos de Eva Cantarella: analizar las realidades del pasado tratando de arrojar luz sobre ellas desde la realidad del presente.

La obra está dividida en dos partes separadas, la primera dedicada a la Antigua Grecia y la segunda a la Roma Antigua. En las páginas dedicadas a Grecia, Eva Cantarella comienza analizando la pena de muerte en los poemas homéricos para analizar después las épocas arcaica y clásica. En todo momento pone énfasis en la diferencia que supuso la pena de muerte aplicada como venganza o expiación por parte de un colectivo privado como era el entorno familiar y la condena aplicada por un estado desarrollado siguiendo unas leyes aprobadas previamente. Cantarella analiza en detalle y a la luz de las fuentes las diversas formas de pena de muerte aplicadas en esta época, desde la lapidación a la precipitación del condenado desde las alturas. De gran interés resultan las páginas dedicadas a la muerte tras beber la cicuta, una condena muy célebre ya que fue la muerte a la que la ciudad de Atenas condenó al filósofo Sócrates tras ser acusado de impiedad.

La crucifixión: un modo de ejecución propio de RomaLa parte dedicada a la Antigua Roma se centra ante todo en las épocas monárquica y republicana, dejando ligeramente de lado la fase imperial. Cantarella analiza la pena de muerte tanto en los relatos de carácter casi mitológico como en los que son plenamente históricos. Dentro de los primeros cabe destacar la muerte de Tarpeya, la ejecución de la Horacia a manos de su hermano, las condenas de Espurio Casio y Manlio Capitolino… Dado que la mayor parte de las fuentes que nos han transmitido estas historias proceden de época tardorrepublicana o imperial resulta difícil despojar en ellas la verdad histórica del mito. En el caso de las ejecuciones históricas se detallan todo tipo de muertes de componente más o menos ritual: la muerte destinada a los parricidas lanzados al Tíber en su saco con un perro, un gallo y una serpiente; la precipitación desde las alturas de la roca Tarpeya; la flagelación hasta la muerte; el emparedamiento y la muerte de hambre de las vestales que rompían sus votos… Por las especiales consecuencias que tuvo para la cultura occidental presentan un especial interés las páginas dedicadas a analizar el suplicio de la crucifixión, que comienza siendo realizada en un simple árbol y termina siendo la sofisticada tortura que sufrieron los seguidores de Espartaco a lo largo de la vía Apia.

Uno de los principales elementos que hacen de “Los suplicios capitales en Grecia y Roma” una obra excepcional de divulgación es el uso magistral que Cantarella hace de las fuentes antiguas, tanto griegas como latinas. La autora demuestra una familiaridad con los textos clásicos que sólo es posible entre quienes los han leído, estudiado y amado durante toda una carrera dedicada a la investigación. No sólo hace uso de los autores de primera fila, sino también de fuentes tardías, epitomistas y autores secundarios que en ocasiones son tan valiosos como las grandes figuras de la literatura clásica.

Un último detalle que demuestra que “Los suplicios capitales en Grecia y Roma” tiene detrás un largo proceso de investigación y trabajo: la bibliografía cuenta con varios centenares de títulos, tanto clásicos como actuales, mientras que las notas nos ofrecen la posibilidad de contrastar casi cada una de las afirmaciones realizadas por la autora. Una riqueza documental de la que muchos divulgadores que se llaman historiadores podrían tomar buena nota.

Eva Cantarella concluye su estudio haciéndose una pregunta. ¿Para qué servía la pena de muerte en Grecia y Roma? Las respuestas son muy variadas: reafirmar la autoridad del Estado, evitar las venganzas particulares y privadas, devolver el equilibrio a la sociedad tras la ruptura producida por un crimen, lavar una ofensa a los dioses. Como afirma esta la autora, conocer el pasado no es un simple ejercicio de erudición o curiosidad, sino una necesidad para comprender el presente. Desde este punto de vista, conocer los motivos por los que se aplicó la pena de muerte en la Antigüedad nos permite reflexionar acerca de las causas que llevan hoy en día a numerosos estados a mantenerla vigente y a plantearnos si realmente hemos cambiado o evolucionado mucho en los últimos milenios.

La historiadora Eva Cantarella

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