OmnesViae: El GPS para no perderse en la Antigüedad

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Basado en la Tabula Peutingeriana y con ayuda del proyecto Pleiades, el holandés René Voorburg ha empatizado con los viajeros ateos del s.IV, o cristianos, en fin, que no pudieran recurrir al dios Mercurio en sus caminatas, e imaginándose que más de uno se perdería entre las mil y una encrucijadas, ha querido proporcionarles una salida a su desesperación.

Así ha surgido esta suerte de Google Maps de la Roma antigua, que quitándole los automóviles a las autovías y reconstruyendo los asentamientos del Imperio en época de Constantino, te permite planificar tu ruta adoquinada desde un punto A hasta un punto B.

OmnesViae. Imagen general

Trayecto Roma-Ostia. Descripción de la ruta
Pongamos por caso que el emperador Claudio quisiera acercarse a Ostia para comprobar con sus propios ojos que el dinero destinado a las obras del puerto de Ostia se está empleando honesta y eficientemente, pero... ¡mentula! Mesalina ha mandado ejecutar a todos los porteadores y conductores que no han querido satisfacerla de alguna manera. A pesar de la enfermiza situación de su pierna y de las prescripciones de su médico particular, Jenofonte, Claudio tendrá que caminar hasta Ostia. Pues bien, Claudio no tendría más que realizar una rápida búsqueda en OmnesViae antes de salir de palacio, y tras introducir "Roma" en el campo Ab y el destino, "Ostia", en Ad, descubriría la ruta a seguir, así como la distancia (XVI milia passum) y la duración del viaje (II Dies).

Trayecto Tarraco-Caesaraugusta. Descripción de la ruta
Del mismo modo, un habitante de Tarragona que quisiera llegar a Zaragoza tendría que pasar por Ilerda (Lérida) y llegar hasta Oscam (Huesca) y, desde aquí, seguir hacia el suroeste por la calzada que llega hasta Caesaraugusta. Todo ello en una ruta calificada como Iter breuissimum, de 162 mil pasos a lo largo de once días.

Trayecto Tarraco-Caesaraugusta. Imagen de la ruta

La Tabula Peutingeriana de la que Voorburg ha extraído los datos básicos también resulta especialmente interesante. Para quien no la conozca, la versión más antigua conocida es un largo pergamino en el que quedan expuestos los caminos del s. IV d.C. a modo de itinerarios. Pero no es un mapa al uso: las rutas no quedan dispuestas en un plano geográfico, sino en el formato más reducido posible, algo muy parecido al actual plano esquemático de metro. Tanto al viajero antiguo como al actual usuario de metro les interesa, ante todo, saber llegar a su destino, sin importar nada más allá de las ciudades/estaciones que se encuentran en el camino. La tabula perdió en el transcurso de los años su primera hoja, que abarcaba las regiones de Hispania, Britannia y el noroeste africano, por lo que estas zonas en OmnesViae están basadas en la reconstrucción que se desarrolló a finales del s.XIX.

Tabula Peutingeriana. Fragmento de Campania-Calabria-Sicilia

Fuente: OmnesViae

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