Roma convierte su aeropuerto en un museo

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Esculturas de Ostia expuestas en Fiumicino

Uno de los grandes objetivos de los responsables de los museos es lograr que las grandes colecciones de arte y arqueología que albergan las instituciones en las que trabajan lleguen a la mayor cantidad de personas posible. Con los amantes del arte resulta una tarea sencilla, pues son ellos mismos los que se desplazan hasta los museos de forma periódica para disfrutar del patrimonio que en ellos se conserva. El gran reto supone llegar hasta aquellos que a priori no demuestran un especial interés por el arte o la arqueología y que en rara ocasión cruzan el umbral de un museo, sea este de pintura, sea de arqueología, o sea de cualquier otro tipo. ¿Cómo llevar la cultura hasta aquellos que no parecen interesados en ella?

En Italia, donde la labor de difusión del patrimonio es casi una obligación de estado, han encontrado numerosas formas de lograr que sus ciudadanos convivan con el patrimonio y lo sientan como algo propio. Una de estas iniciativas ha tenido lugar la pasada semana en el aeropuerto de Fiumicino, una de las principales puertas de entrada para los centenares de miles de turistas que llegan a Italia cada año. Gracias a un acuerdo entre la empresa que explota el aeropuerto y los responsables del yacimiento arqueología de Ostia, a poca distancia de Roma, Fiumicino luce desde hace unos días tres esculturas de época antigua que pueden ser contempladas por todos los viajeros que tomen vuelos internacionales desde o hasta la capital de Italia. En concreto, se trata de tres grandes esculturas, en buen estado de conservación, que representan a los dioses Apolo, Tiberino y Venus. El dios Apolo, divinidad protectora de las artes y la belleza, aparece en pie, con postura solemne, coronado de laurel y portando una lira, mientras que la diosa Venus, patrona del amor y la pasión, está representada reclinada y desnuda. El dios Tiberino, la representación divinizada del río Tíber, ha sido esculpido como un anciano con larga barba y poderosa musculatura, según una tipología helenística que se utilizó para representar a otras divinidades fluviales como el Nilo.

Gracias a esta iniciativa, tres piezas de valor incalculable salen al encuentro de los viajeros, con el objetivo de llamar su atención acerca de la belleza del patrimonio de la Antigüedad Clásica. En los primeros días desde la inauguración de esta pequeña exposición, miles de personas se han acercado a las esculturas, tanto para hacerse fotos como para leer los paneles informativos que se han dispuesto junto a ellas. ¿Servirá este gesto para atraer a más visitantes a los yacimientos arqueológicos y los museos?

Fuente: La Reppublica

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