Se inicia la restauración del palacio de Filipo II

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Busto que representa supuestamente a Filipo II de MacedoniaEn la larga lista de personajes históricos injustamente colocados en un segundo plano por la grandeza que alcanzaron sus hijos, Filipo II de Macedonia merece sin duda un puesto de honor. En contra de su memoria jugaron dos factores fundamentales. En primer lugar, la gloria alcanzada por su hijo Alejandro, uno de los más grandes conquistadores de la Historia Universal y el creador del mundo helenístico. En segundo lugar, la fama inmortal alcanzada por los discursos de su gran enemigo ateniense, Demóstenes, unas piezas literarias en las que Filipo no sale precisamente bien parado. Sin embargo, un acercamiento serio a la figura de este monarca tan odiado por los griegos de su época demostraría que nada de lo que logró Alejandro habría sido posible si Filipo no hubiera sentado las bases de lo que posteriormente fue desarrollado por su hijo. Filipo encumbró a Macedonia al papel de potencia hegemónica de Grecia, sometiendo a sus orgullosas ciudades estado y demostrando que un grupo de supuestos bárbaros del norte podían destruir enclaves tan poderosos antaño como Tebas. Fue Filipo, y no Alejandro, quien concibió el gran sueño de llevar sus ejércitos a oriente y derrotar al Imperio persa para hacerle pagar las afrentas cometida siglos antes durante las Guerras Médicas. Fue Filipo quien reformó el ejército macedonio y lo convirtió en una estructura de combate moderna y efectiva, un ejército que, pese a no estar comandado ya por su creador, permitió que su hijo derrotara al Imperio más poderoso del momento y llegara hasta el subcontinente indio. pese a estos hechos, Filipo II sigue apareciendo en la historia como una tímida luz frente al gran y esplendoroso sol que fue su hijo Alejandro.

Para acabar con esta sensación de olvido, las autoridades griegas han comenzado un proyecto de rehabilitación de lo que fue el gran proyecto constructivo de Filipo II de Macedonia, su palacio en la actual localidad de Egas. Este palacio no sobrevivió muchos siglos a la muerte de su constructor, pues ya en el siglo I d.C. una serie de movimientos sísmicos acompañados de fuertes tormentas y riadas hicieron que las montañas de los alrededores dejaran caer toneladas de barro y tierra sobre la estructura, quedando sepultada de forma definitiva. En los siglos siguientes, los restos del palacio fueron saqueados y sus materiales utilizados para construir edificios en las cercanías, de modo que a inicios de la Edad Media poco quedaba ya de la antigua gloria de este lugar. El proyecto de rehabilitación que han presentado los responsables del proyecto cuenta con el beneplácito del Consejo Arqueológico Central y pretende, en una serie de campañas, no sólo reconstruir por partes determinadas zonas del complejo palacial sino musealizarlo y convertirlo en una experiencia didáctica de interés para los visitantes. Son muy pocos los turistas que se acercan a esta zona, atraídos en masa por otros enclaves arqueológicos de mayor tirón comercial, como Ateneas o los yacimientos de Olimpia, Delfos y Micenas. Uno de los objetivos de los restauradores es precisamente el de atraer a un mayor número de turistas a este enclave de forma que lo que fue el corazón del reino de Macedonia vuelva a recuperar el prestigio y el respeto que se merece un enclave cultural de estas características. Uno de los principales problemas al que tiene que hacer frente es la difícil configuración del terreno en el que está asentado el palacio, con fuerte presencia de aguas estancadas y de muy complejo drenaje. La principal responsable del proyecto, la doctora Angelikí Cotaridi, ha asumido con energía su labor, llegando a atreverse incluso a exigir públicamente a las autoridades francesas que devuelvan a su lugar original una serie de piezas procedentes del palacio y que tras su saqueo fueron expuestas en el Museo del Louvre.

Fuente: Panorama Griego

Restos del palacio de Filipo II

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