Un español detenido por expoliar un yacimiento arqueológico en Creta

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Ruinas del palacio de Cnosos en Creta

La isla de Creta es un lugar especialmente rico en patrimonio cultural y arqueológico. Este enclave único fue durante milenios un punto de paso obligado para marineros y comerciantes que se movían entre Asia, Europa y África, algo que hizo de Creta un crisol en el que se fundían influencias muy ricas y variadas. No es extraño, por tanto, que fuera en Creta donde surgió la primera civilización compleja de Europa: la civilización minoica que se desarrolló durante la Edad del Bronce, extendiendo su influencia por el Egeo y el la Península Balcánica. Creta mantuvo su importancia en épocas posteriores, siendo un enclave de enorme importancia en época helenística, romana y medieval. Todas estas culturas y pueblos dejaron en la isla un legado material impresionante que no siempre se ha protegido y conservado de manera óptima pero que enorgullece a los cretenses, conscientes de ser herederos de una tradición milenaria.

Uno de los problemas de contar en tu patrimonio con tanta riqueza material y arqueológica son las dificultades que presenta su protección ante posibles expoliadores y ladrones. Por desgracia, Creta es un lugar que ha sufrido y sufre este tipo de robos de forma constante, especialmente en época estival, cuando los turistas con poca conciencia y nula ética deciden convertirse en buscadores de tesoros. Algunos lo hacen de forma inconsciente, como parte de un tiempo de ocio; otros, sin embargo, se convierten en expoliadores con el ánimo de conseguir un lucro personal vendiendo sus hallazgos en el mercado negro. Todo apunta a que esto es lo que pretendía el ciudadano español detenido la pasada semana en la localidad de Kissamós por intentar expoliar un yacimiento arqueológico con ayuda de un detector de metales. El presunto ladrón, cuya identidad no ha trascendido, fue sorprendido con varias monedas y algunas piezas metálicas supuestamente extraídas de dicho yacimiento. El detenido llevaba consigo, además del citado detector de metales, herramientas para picar la piedra, especialmente destructivas y dañinas para el registro arqueológico. La embajada de España en Grecia por medio de su consulado en Creta ha puesto a disposición del detenido toda la información legal para que puede preparar su defensa y conseguir un abogado que le represente ante las autoridades griegas, que presentarán contra él una denuncia por destrucción del patrimonio arqueológico. Este delito puede saldarse con penas que van desde una multa económica simbólica hasta, si se considera que se ha causado una destrucción muy grave, una pena de cárcel de varios años.

Fuente: EFE

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