Un prostíbulo romano en Palencia

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Restos de un posible prostíbulo en Herrera de Pisuerga

Cuentan las fuentes antiguas que cuando Escipión Emiliano llegó a Hispania para hacerse cargo de la campaña contra Numancia se encontró con que el campamento de las legiones se había convertido desde hacía años en un asentamiento permanente en el que los comerciantes y las prostitutas campaban a sus anchas ofreciendo sus servicios a los soldados. Escipión expulsó del campamento a todos los que no fueran legionarios y restableció la disciplina para disponerse a tomar la plaza fuerte de los celtíberos. No sabemos si el general consiguió expulsar del todo a las prostitutas del campamento, pero esta historia ilustra a la perfección una realidad que se dio en la Roma clásica como en el resto de sociedades: el ejercicio de la prostitución va de la mano de los asentamientos militares. La explotación de las mujeres y de sus cuerpos a manos de los hombres es tan antigua como la propia humanidad, más aún en el caso de los soldados que vivían lejos de sus casas y sus esposas legítimas. Una triste historia de explotación femenina que, por desgracia, sigue estando muy vigente.

Son muchas las excavaciones que han demostrado la existencia de prostíbulos en los campamentos militares que llegaban a convertirse en asentamientos permanentes. En Herrera de Pisuerga llevan décadas excavando el lugar en el que la Legión IV Macedónica se asentó durante las Guerras Cántabras, y creen haber dado con el local en el que las prostitutas ofrecían sus servicios a los legionarios. Este prostíbulo en cuestión se hallaría en las afueras del campamento, en un asentamiento de mediano tamaño en el que los comerciantes se asentaban con la esperanza de hacer negocios con unos soldados deseosos de gastar su paga en bebida, mujeres y otros productos. sin embargo, no resulta sencillo demostrar que un edificio en cuestión era usado como prostíbulo, ya que los restos no suelen estar tan bien conservados como en las casas de lenocinio en Pompeya, donde los frescos que decoran las paredes y la disposición de las habitaciones dejan poco lugar a las dudas. Por el momento, se han encontrado habitaciones con restos de ostras y otros alimentos, así como tres vasos con motivos eróticos que eran muy habituales en los prostíbulos como parte del juego de estimulación al que los clientes se entregaban. Los arqueólogos esperan hacer nuevos hallazgos que les permitan confirmar que el edificio en el que trabajan era con seguridad el prostíbulo, o uno de los prostíbulos, al que acudían los soldados de Agripa y Augusto durante su estancia en Hispania. Este asentamiento no desapareció tras la culminación de las campañas en el norte de la Península, sino que tuvo una continuidad en tiempos posteriores debido a la necesidad de mantener un cierto número de tropas acantonadas para mantener la paz y la seguridad en una zona poblada por tribus de tendencias muy belicosas.

Fuente: El Norte de Castilla

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