Una teja romana con huellas de gato

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Existe una gran controversia entre los historiadores del Mundo Antigua acerca de cuándo se extendió por Europa el gato común como animal doméstico. Aunque en Egipto era ya utilizado como medio para controlar las alimañas, especialmente ratas y ratones, al otro lado del Mediterráneo el gato tardó en extenderse. Sabemos que en la Grecia arcaica y clásica, se utilizaban comadrejas como animales domésticos para cumplir funciones semejantes a las que posteriormente se dedicarían los gatos, aunque estos animales, más salvajes y menos propensos a compartir su vida con los humanos, no resultaban tan efectivos como los felinos. Los gatos comenzaron a popularizarse en algún momento de la época imperial, probablemente como continuación de una costumbre de época helenística, momento en el cual Egipto se abrió al mundo de forma definitiva y los contactos culturales se hicieron mucho más fluidos.

Para datar la expansión de los gatos por Europa tenemos que recurrir por norma general a los textos literarios, aunque en ocasiones la arqueología también acude en nuestra ayuda. Este es el caso de la teja encontrada en un yacimiento británico cerca de Gloucester en los años sesenta, una pieza que fue almacenada en un museo sin que nadie le prestara demasiada atención. Hace unos meses, sin embargo, un grupo de arqueólogos, revisando estos viejos ,materiales observaron que la teja en cuestión tenía una peculiaridad: presenta dos pequeñas huellas de gato en su superficie. La explicación más probable es que el animal se paseara sobre la teja cuando ésta aún estaba secándose al sol, antes de poder ser utilizada. Dado que los daños causados en la pieza no eran significativos, los trabajadores de la construcción decidieron emplear la teja con las huellas incluidas. Hasta el momento se habían encontrado piezas con huellas humanas, de perro, e incluso de cerdo, dos animales domésticos extendidos en Europa desde milenios antes de que lo hiciera el gato, cuyas huellas hasta el momento sólo han aparecido en esta curiosa teja de Gloucester.

Fuente: The Telegraph

Teja de Gloucester con huellas de gato en su superficie

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