Una tumba colosal de época de Alejandro Magno hallada en Grecia

Promedio: 5 (1 voto)

Las esfinges que guardan la entrada a la tumbaDos enormes esfinges guardan la entrada del que podría ser el mayor descubrimiento arqueológico en Grecia en muchas décadas. Una enorme tumba, que los arqueólogos han datado en torno al 300 a.C., que podría albergar grandes secretos en su interior, pues todo apunta a que este enterramiento colosal no ha sido saqueado y podría esconder en su interior todo su contenido original. Con más de 590 metros de ancho, esta tumba de comienzos de la época helenística es la mayor estructura funeraria conservada en Grecia hasta nuestros días. La ausencia de inscripciones ha impedido asignar un nombre a esta tumba, pero algunos ya han dejado volar su imaginación, afirmando que esta colosal estructura podría haber sido construida para albergar nada menos que el cadáver de Alejandro Magno. Aunque el cuerpo de este rey acabó, como apuntan todas las fuentes, en manos del general Ptolomeo, que decidió llevarlo consigo y enterrarlo en Alejandría, esta maniobra fue un golpe audaz que pilló a todos de improviso, por lo que, según los que sustentan esta hipótesis, no resultaría descabellado pensar que en Macedonia hubieran preparado una tumba digna de su soberano, tumba que nunca llegaría a ser usada por su destinatario original. Fuera la tumba de Alejandro o la de su alto cargo de su corte, lo cierto es que la tumba de Anfípolis ha despertado el interés de medio mundo desde que fuera descubierta en el año 2012. Como muestra de prudencia, el Ministerio de Cultura griego, en su comunicado oficial, ha descartado que la tumba pudiera pertenecer a Alejandro Magno, evitando con ello que se desatara una euforia injustificada.

Los primeros indicios de que en esta región podía encontrarse un yacimiento de esta magnitud salieron a la luz en el año 1912, cuando fue hallado un enorme león de mármol en el lecho de un río cercano. Tuvo que pasar medio siglo hasta que el arqueólogo griego Lazaridis confirmó que esta zona de Anfípolis había oculto un enterramiento de gran magnitud, y sólo en el año 2012 se iniciaron los trabajos de excavación. Aunque los arqueólogos llevan ya dos años de dura labor, es en el verano de 2014 cuando se han iniciado los trabajos más delicados, los destinados a franquear el acceso a las cámaras interiores de la tumba. Tras la invasión de la región por parte de las legiones romanas, la tumba fue destruida y, con el tiempo, olvidada. Gran parte de los materiales exteriores fueron utilizados para construir una presa en el vecino río Estrimón. Los muros que la sostienen, muchos de ellos sepultados bajo toneladas de tierra, son en extremo endebles y podrían derrumbarse ante un mal paso por parte de un arqueólogo. Por este motivo, Katerina Peristeri, jefa del grupo de arqueólogos que trabajan en el yacimiento, ha hecho un llamamiento a la prudencia y la cautela. Por muy espectacular que sea lo que les espera en el interior de la tumba, los trabajos se realizarán de forma lenta y pausada, empleando para ello cuantas campañas y tiempo sean necesarios. Métodos no dañinos, como el uso de sondas, han permitido saber que la tumba alberga tres grandes cámaras circulares, alguna de las cuales podría tener parte o la totalidad de sus techos derruidos. Los especialistas han aventurado que el león colosal hallado en el río cercano podría ser la escultura que coronaría la tumba y permitiría verla desde la lejanía. La opinión pública griega parece entusiasmada con estas noticias, y la televisión informada casi cada día de los avances en las excavaciones. El mismo primer ministro griego, Antonis Samaras, se desplazó hasta el yacimiento para conocer de primera mano los descubrimientos realizados en Anfípolis. Queda por ver en qué afectarán a estas excavaciones los profundos recortes que el gobierno griego está aplicando en los presupuestos destinados a la defensa e investigación del patrimonio. Visión de la entrada a la tumba

Mientras los arqueólogos se afanan para descubrir sus secretos, las esfinges que guardan la tumba continúan impertérritas en su puesto. Para ellas, guardianas milenarias, también habrá recompensa, pues los excavadores han localizado ya parte de sus alas, arrancadas posiblemente por los invasores romanos, y ya se prepara un programa para restaurarlas y devolverlas a su estado original.

Fuente: News

Tumba hallada en Anfípolis

Tumba hallada en Anfípolis

León colosal que podría haber coronado la tumba

Comentarios