En abril se reiniciarán las excavaciones del pozo del Peristilo

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Arqueólogos trabajando en el pozo del peristilo del teatro de MéridaEl pozo situado en el peristilo de detrás del teatro de Mérida ha sido uno de los puntos que más ha llamado la atención de los arqueólogos emeritenses en los últimos años. Esta estructura de gran profundidad servía para almacenar el agua destinada a los jardines del citado peristilo, pero a tan humilde función se añadió otra a finales del siglo V d.C., en los convulsos tiempos que mediaron entre el final del Imperio romano y el establecimiento definitivo de la monarquía visigoda. Por algún motivo, este pozo fue el punto elegido para arrojar una gran cantidad de restos escultóricos y epigráficos que los habitantes de la ciudad en estos tiempos oscuros decidieron que había que destruir. El siglo V d.C., en efecto, con el Cristianismo ya firmemente asentado en Hispania, vivió la supresión, en ocasiones violenta, de todo cuanto recordaba un pasado pagano, siendo el teatro y las formas de ocio del periodo clásico los que sufrieron con mayor virulencia estas destrucciones. El pozo de peristilo quedó, por tanto, cegado al dejar de utilizarse el teatro, pero sirvió de escondite para todos estos tesoros hasta que los arqueólogos comenzaron a excavarlo ya en el siglo XX. En el año 2014, los socios de la Tarjeta Mecenas del Consorcio de la Ciudad Monumental de Mérida decidieron con sus votos que los fondos de la fundación se dedicarían a explorar las profundidades de este pozo, motivo por el cual se desarrolló una intensa campaña de excavaciones que sólo se vio detenida por la inauguración del Festival de Teatro Clásico, máxima prioridad en Mérida ante el cual todos los trabajos arqueológicos quedan suspendidos unas semanas. Miguel Alba, director científico del Consorcio, explicó a l prensa que las condiciones en las que se trabaja en el pozo, a más de catorce metros de profundidad, hace muy difícil y arriesgado continuar las investigaciones durante el otoño y el invierno, lo cual deja reducido a los meses de abril a junio los periodos viables de excavación. El Consorcio de la Ciudad Monumental ha anunciado que mantendrá la financiación para una segunda campaña que se abrirá a mediados del próximo mes de abril.

Hasta el momento, lo que se ha encontrado en el pozo data de época musulmana, momento en el que el pozo quedó cegado de forma definitiva, y visigoda, cuando aún era utilizado como fuente de agua. Los arqueólogos confían en que en la siguiente campaña se pueda seguir profundizando para llegar a los niveles más antiguos, donde podrían estar todos los materiales de época romana imperial, los más valiosos para el patrimonio emeritense. El equipo dirigido por el arquitecto Santiago Feijoo confía en que esta campaña de tres meses podrá finalizar las excavaciones, y no será necesario detenerla de nuevo durante la celebración del Festival de Teatro. Entre los objetos que este equipo de especialistas sueñan con desenterrar en las profundidades del pozo se encuentra el cuerpo togado del emperador Augusto, cuya cabeza es una de las joyas del Museo Nacional de Arte Romano. Un hallazgo de este calibre sería, sin duda, una noticia que tendría eco internacional y que pondría la ciudad de Mérida una vez más en el punto de mira de todos los amantes de la Cultura Clásica a nivel mundial.

Fuente: Hoy

Peristilo del teatro de Mérida

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