Sorpresas en la tumba de Anfípolis: una pareja de cariátides

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Cariátide de la tumba de AnfípolisAunque las últimas noticias que nos llegaron de las excavaciones en la tumba de Anfípolis no eran todo lo positivas que nos habría gustado, parece ser que este impresionante yacimiento arqueológico esconde aún numerosas y agradables sorpresas. Al excavar la segunda cámara de la tumba, situada una vez se traspasa la puerta guardada por las dos esfinges, los arqueólogos encontraron dos hermosas cariátides sosteniendo el dintel de la siguiente puerta. Mientras una de ellas ha perdido el rostro, aún no se sabe si por causas erosión natural o por obra de saqueadores, la otra presenta un notable estado de conservación, mostrando un hermoso rostro cincelado con maestría sobre el mármol traído desde la isla de Tasos. Las dos cariátides estaban policromadas, y, aunque han perdido la mayor parte de su decoración, aún conservan restos de pigmentos rojos y azules que nos indican cuál podría haber sido su aspecto original. Por el momento, sólo se ha sacado a la luz la parte superior de sus cuerpos, pero los especialistas han informado que ambas esculturas podrían haber tenido los brazos extendidos, como si protegieran la puerta de cualquier intruso que tratara de franquearla. Dada la abundancia de escombro en esta cámara, no se descarta que, a medida que prosigan las excavaciones, se encuentre el rostro de la cariátide dañada.

Mientras los descubrimientos continúan, arqueólogos de todo el mundo no dejan de ofrecer todo tipo de hipótesis acerca del posible ocupante de la tumba. Mientras los más prudentes señalan simplemente a un miembro de la nobleza macedonia, otros se atreven con especulaciones más ambiciosas, y hablan ya de la tumba de Olimpia, madre de Alejandro, Roxana, su esposa, e incluso del mismo Alejandro Magno. Lo que los últimos descubrimientos parecen constatar es que no estamos ante un monumento cualquiera, sino ante una construcción muy ambiciosa que sólo un personaje de gran importancia política podría haber costeado. La respuesta definitiva al enigma de a quién perteneció la tumba de Anfípolis tendrá que esperar, al menos, a que los arqueólogos terminen su labor.

Cariátide de la tumba de Anfípolis

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