El código secreto de la Odisea

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¿Contiene la Odisea un mensaje que no hemos sabido descifrar? ¿Acaso el itinerario seguido por Ulises es algo más que una serie de aventuras para entretener al lector? Éstas y otras son las preguntas que Gilbert Pillot responde en un estudio que lleva por título El Código secreto de la Odisea. El ensayo del escritor francés no es una publicación moderna, ya que la primera edición fue en 1976.

A pesar de que la obra cuenta con más de 30 años, pocos autores, desde entonces, se han atrevido a dar un itinerario del viaje de Ulises tan distinto como el que los amantes de la cultura clásica conocemos. Mientras que la versión normalmente aceptada, pone el punto más lejano del viaje en las columnas de Hércules, Gilbert Pillot remonta a Ulises hasta la propia Islandia, que no sería otra isla que la de la ninfa Calypso.

A través de un concienzudo estudio de la Odisea, monsieur Pillot mantiene que la obra de Homero fue hecha por marineros para marineros. Se trataría de una guía, redactada en “código mitológico”, que los marineros utilizarían para saber qué puertos son los mejores para atracar, cómo son los habitantes de las distintas regiones del mediterráneo (y del atlántico) y dónde se encuentran las mejores condiciones para conseguir riquezas. Para Gilbert Pillot, las referencias mitológicas de la Odisea son pistas que nos ayudan a seguir la nave de Ulises por los mares. Una persona del mundo antiguo, que no conociera la mitología griega, sólo leería una serie de entretenidas aventuras; mientras que un ateniense, con una simple ojeada, sabría reconocer el verdadero mensaje. De esta manera, a través de la Odisea, entre los griegos podían compartir y guardar celosamente sus rutas de comercio, puesto que si caía en las manos equivocadas (no griegas) jamás podrían descifrar el mensaje.

Monsieur Pillot se ayuda de los vientos y de las constelaciones para seguir el viaje de Ulises. Si, por ejemplo, sopla el Bóreas (viento del norte), la nave irá hacia el sur; si es el Noto (viento del sur), la nave irá hacia el norte. Cuando la navegación es oblicua, son las constelaciones las que ayudan a seguir el viaje de nuestro héroe. Para saber la velocidad media del barco de Ulises, Gilbert Pillot utiliza los días que tarda en recorrer desde un punto A hasta un punto B; ayudándose del viaje de Telémaco a Pilos y Esparta, porque, para el autor francés, los viajes de Telémaco nos dan la clave para averiguar la velocidad del navío de Ulises.

Una vez averiguado el “auténtico” itinerario de Ulises, mediante las técnicas arriba descritas, Gilbert Pillot hace, él mismo, el viaje. De esta manera comprueba si los paisajes descritos por Ulises se asemejan a los lugares a los que, según el itinerario secreto, ha llegado. No tiene ninguna duda en que el país de los lotófagos se encuentra en Marruecos, Ogygia en Islandia y Escila y Caribdis entre Gran Bretaña e Irlanda. Aunque pueda parecer una locura, el trabajo de Gilbert Pillot es totalmente serio. No se guía en su viaje sólo por la mitología y el paisaje, también se ayuda de la arqueología del lugar e, incluso, de los fenómenos naturales: entre Gran Bretaña e Irlanda se forman unos remolinos, en ciertas épocas del año, donde encallan los barcos; enfrente se encuentra una cueva profunda, formada por el desgaste del mar que, al romper de las olas, crea un estruendo que se puede escuchar desde la orilla… ¿Acaso se podría tratar de Escila y Caribdis? Cada uno es libre de pensar lo que quiera. Lo mismo ocurre con las Islas Canarias, donde toma Tenerife como la isla de Polifemo; haciendo del Teide la explicación no literaria del cíclope.

Aunque en ocasiones cuesta seguir el hilo de pensamiento del autor (sobre todo por tantos y tantos términos marinos), se trata de una lectura contagiosa. Tomamos cada descubrimiento y paso acertado de monsieur Pillot como propios. Cuando nos queremos dar cuenta, nuestros pensamientos van por delante de la narración del autor, creando nuestro itinerario paralelo al de Pillot. El autor francés no quiere imponer su hipótesis, simplemente nos la muestra y debemos ser nosotros los que tenemos que darle credibilidad o no. Aunque en ciertos momentos puede parecer una lectura pesada, es totalmente recomendable.

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