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Nacho Ataz
| Mié, 21 Oct 2015 - 14:00
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Este lunes tuvo lugar en la Freie Universität de Berlín una interesante jornada-taller que giraba en torno a la vigilancia en la Antigüedad: Vigilancia y Control de la Antigüedad a la Actualidad.
Desde el potente aparato estatal chino para la vigilancia hasta el espía doméstico y las denuncias vecinales anónimas. Algunos de estos conceptos pueden sonarnos, tal vez, demasiado recientes, o más propios de sistemas políticos y sociales contemporáneos, pero lo cierto es que hablar sobre un aparato de vigilancia estatal en la Antigüedad no sería en absoluto anacrónico.
El promotor de este seminario es Tudor Sala, un científico especializado en el campo de las religiones, y que ha querido presentar las conclusiones de su trabajo al público en una retransmisión radiofónica para Deutschlandradio Kultur que han llamado "Big Brother in der Antike".
"En temas de vigilancia", comenta Sala, "podemos diferenciar entre dos tipos de vigilancia: la estatal, por un lado y, por otro, la no estatal o vigilancia espontánea."
Sigue explicándonos que, en la antigua Roma, el aparato de vigilancia estatal no llegó a tener mucho éxito. Se utilizaba para identificar y encontrar a los enemigos del Emperador, entre los filósofos, cristianos, etc. Sin embargo, en lo que se refiere al control no estatal, se ha hablado de una vigilancia civil, debido a la cual, cualquier ciudadano debía llevar un especial cuidado con lo que hacía y decía fuera de su casa.
Pero intra muros tampoco se salvaba nadie de ese amenazante voyerismo. Aunque el servus se contara dentro de la propia familia, también éste podía suponer un auténtico riesgo o, como lo ha llamado Sala, "un enemigo doméstico". En efecto, el esclavo acompañaba siempre a su señor, conocía todos sus movimientos, grababa en la memoria cada conversación, chiste, queja y susurro de su dueño, con lo que, sin duda, el esclavo también supondría un importante elemento dentro del aparato no estructurado de control ciudadano.
En el taller también se trataron otros temas de interés, además de la vigilancia en las distintas culturas de la Antigüedad europea y oriental, como la evolución de determinadas estructuras del sistema para permitir o inhibir la vigilancia. En el caso de la arquitectura, por ejemplo, es interesante la distribución de salas, la apertura y ampliación de las mismas, y la disposición de otros elementos que facilitaran el espionaje o, más bien, dificultaran el secreto y la conversación privada. También se ha tratado el tema de la tendencia al centralismo en los sistemas de gobierno y de gestión (a nivel estatal, empresarial, etc) como una de las herencias en que desemboca ese deseo de la esfera superior por controlar, así como por impedir el espionaje por parte de los elementos subordinados.
Fuentes: Freie Universität y Deutschlandradio Kultur Fazit, Audio.
Desde el potente aparato estatal chino para la vigilancia hasta el espía doméstico y las denuncias vecinales anónimas. Algunos de estos conceptos pueden sonarnos, tal vez, demasiado recientes, o más propios de sistemas políticos y sociales contemporáneos, pero lo cierto es que hablar sobre un aparato de vigilancia estatal en la Antigüedad no sería en absoluto anacrónico.
El promotor de este seminario es Tudor Sala, un científico especializado en el campo de las religiones, y que ha querido presentar las conclusiones de su trabajo al público en una retransmisión radiofónica para Deutschlandradio Kultur que han llamado "Big Brother in der Antike".
"En temas de vigilancia", comenta Sala, "podemos diferenciar entre dos tipos de vigilancia: la estatal, por un lado y, por otro, la no estatal o vigilancia espontánea."
Sigue explicándonos que, en la antigua Roma, el aparato de vigilancia estatal no llegó a tener mucho éxito. Se utilizaba para identificar y encontrar a los enemigos del Emperador, entre los filósofos, cristianos, etc. Sin embargo, en lo que se refiere al control no estatal, se ha hablado de una vigilancia civil, debido a la cual, cualquier ciudadano debía llevar un especial cuidado con lo que hacía y decía fuera de su casa.
Pero intra muros tampoco se salvaba nadie de ese amenazante voyerismo. Aunque el servus se contara dentro de la propia familia, también éste podía suponer un auténtico riesgo o, como lo ha llamado Sala, "un enemigo doméstico". En efecto, el esclavo acompañaba siempre a su señor, conocía todos sus movimientos, grababa en la memoria cada conversación, chiste, queja y susurro de su dueño, con lo que, sin duda, el esclavo también supondría un importante elemento dentro del aparato no estructurado de control ciudadano.
En el taller también se trataron otros temas de interés, además de la vigilancia en las distintas culturas de la Antigüedad europea y oriental, como la evolución de determinadas estructuras del sistema para permitir o inhibir la vigilancia. En el caso de la arquitectura, por ejemplo, es interesante la distribución de salas, la apertura y ampliación de las mismas, y la disposición de otros elementos que facilitaran el espionaje o, más bien, dificultaran el secreto y la conversación privada. También se ha tratado el tema de la tendencia al centralismo en los sistemas de gobierno y de gestión (a nivel estatal, empresarial, etc) como una de las herencias en que desemboca ese deseo de la esfera superior por controlar, así como por impedir el espionaje por parte de los elementos subordinados.
Fuentes: Freie Universität y Deutschlandradio Kultur Fazit, Audio.