El kottabos griego recreado en Pensilvania

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kottabos¿Quién no ha jugado a “los marcianitos”, “la abuela” o “yo nunca…” mientras el alcohol fluía por sus venas durante alguna fiesta? Los llamados juegos de beber no han surgido este siglo con la aparición del botellón. Los simposios griegos reunían a una serie de hombres con ganas de comer, beber y pasarlo bien. Estos fueron muy comunes y en ellos se trataba cualquier tema: desde el cotilleo de algún particular hasta las conjuraciones más perversas. Se deleitaban en las comidas con poetas, músicos, bailarines y cortesanas. Un juego con el que disfrutaban los comensales es el cótabo. Tenemos testimonios de este por los dibujos de algunas cerámicas. Sabemos que se trataba de intentar tirar un disco colocado en el centro de la sala con las últimas gotas de la copa. Sin duda, un gran juego de habilidad si a la dificultad sumamos el estado de embriaguez. La recompensa para el ganador eran huevos, pasteles o favores sexuales.

Heather Sharpe, profesora asociada de Historia del Arte en la Universidad West Chester de Pensilvania, quiso innovar en la explicación que daba del juego a sus alumnos. “Tratar de describir el kottabos a mis alumnos fue siempre un poco difícil debido a que, a pesar de que tenemos ilustraciones de esto, solo muestran una parte del juego, donde las personas están a punto de lanzar unas gotas sobre un objetivo. Pensé que sería genial poder hacerlos nosotros mismos” dijo la profesora. Sharpe presentó su idea durante la reunión anual del Instituto Arqueológico de América a principios de enero.

Andrew Snyder, profesor de cerámica en la misma universidad, hizo tres kylix de barro, pero a Sharpe le preocupaba romperlos. Finalemente, con unos kylix de plástico hechos con una impresora 3D, zumo de uva, y convirtiendo unas de las salas de dibujo en un andrón se lanzó a la aventura. Las fuentes antiguas indican que existen dos maneras de jugar. Una que consiste en lanzar las gotas a un platillo colocado en equilibrio sobre una vara en mitad de la sala. La otra en hundir unos platos colocados en un tazón grande con agua.

Heather descubrió que la mejor manera de lanzar los restos del vino es introduciendo un dedo por una de las asas del kylix, como si de un pitcher de baseball se tratara. Algunos alumnos consiguieron derribar el platillo a los 15 minutos de comenzar. Fueron las mujeres las más habilidosas, ellas lanzaban con suavidad y precisión, ellos con demasiada fuerza. “Otra cosa de la que nos dimos cuenta con rapidez es que debió de ser muy engorroso. Al final de nuestro experimento habíamos derramado por el suelo todo el zumo de uva. En un típico andrón de un verdadero simposio los asientos estaban colocados en casi los cuatro lados de la habitación, por lo que si fallabas el objetivo empapabas a tu compañero de mesa”. Si quieres ver los resultados pincha aquí o en el enlace de abajo.

Aunque los hallazgos de esta peculiar investigación no podrían incluirse dentro de los descubrimientos del siglo, sin duda es una buena manera de enseñar y motivar a los alumnos. Un juego que mezcla habilidad y competitividad es muy estimulante en una clase de secundaria. El juego del cótabo y la puesta en escena nos permitirían explicar a nuestros alumnos los funcionamientos del simposio y de la sociedad griega.

Fuente: LiveScience

Kottabos at WCUPA

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