García Márquez y Sófocles en el cine: Edipo Alcalde

Cartel de la peícula Edipo AlcaldeDe todas las malas noticias que los amantes de la literatura podíamos imaginar una tarde de jueves, la peor se hizo realidad con una crueldad absoluta. El 17 de abril de 2014, Gabriel García Márquez, Gabo, abandonaba el mundo de los mortales y pasaba a formar parte del mundo de las leyendas, de los mitos y los héroes que nunca mueren. García Márquez se murió, y nos dejó a todos un poco huérfanos de espíritu. Porque todos los que hemos leído sus obras hemos aprendido, un poco o mucho, a amar con sus páginas. Todos hemos soñado amar como Florentino Ariza, o ser amados como Fermina Daza. Hemos soñado que partíamos de expedición con el coronel Buendía, o que Melquíades nos llevaba de viaje en su circo. Todos los que nos hemos acercado al mundo de García Márquez nos hemos dejado en sus rincones un trocito de nuestra alma y de nuestro corazón.

Dado que nexo que nos une a redactores y lectores, ocasionales o fieles, de Portal Clásico, es la Cultura Clásica, el mejor homenaje que podemos hacer a García Márquez desde este rincón que compartimos es una reflexión acerca de qué había en Gabo de la literatura griega y romana. Y es mucho, sin duda, lo que podríamos encontrar desgranando cada una de sus obras, trabajando como hacen los filólogos y desentrañando la influencia de uno u otro autor en sus novelas. Una muestra de ella es la pasión que el escritor colombiano demostró siempre hacia la obra de los trágicos griegos en general y de Sófocles en particular. Esto es algo que no debe extreñarnos, al fin y al cabo, los genios siempre se miran en el espejo de otros genios que vivieron antes que él. El mismo García Márquez dejó escrito en su autobiografía que "Edipo Rey" siempre le pareció, desde su primera lectura, una obra perfecta. Una obra a la que no le sobraba ni le faltaba nada. Una de las características fundamentales de los clásicos es que las historias que nos narran pueden aplicarse a cualquier época, a cualquier contexto social, político y económico, encontrando una manera de acoplarse, una razón de ser. Gabo decidió hacer este experimento con la tragedia de Sófocles, sólo que en lugar de utilizar el lenguaje en el que era un maetsro decidió probar con uno en el que era lego pero que le interesaba de igual manera: el cine. De este modo nació el guión de la película "Edipo Alcalde".

La historia de "Edipo Alcalde" se sitúa en una Colombia arrasada por los efentamientos entre las guerrillas revolucionarias, los narcos y el ejército dirigido por el gobierno. Tratando de salvar a su pueblo de la espiral de violencia, el joven alcalde, Edipo, se ve envuelto en un tiroteo en el que cae muerto por un disparo anónimo un líder guerrillero, Layo. Tiresias, un enigmático fabricante de ataudes, confiesa que la muerte de Layo se ha debido a un disparo efectuado por un miembro de su propia familia. Mientras tanto, Edipo inicia una relación sentiemental con la antigua amante de Layo, Yocasta, una mujer mucho mayor que él que pronto se queda embarazada del joven alcalde. El paralelismo con la obra original de Sófocles es más que evidente, pues García Márquez optó por mantener incluso los nombres originales de los personajes, adaptando únicamente su rol en la sociedad colombiana del siglo XX.

La película fue dirigida por Jorge Alí Triana, y estrenada en 1996, cosechando un éxito relativo pese a contar entre sus protagonistas con actores de trayectoria consagrada a uno y otro lado del Atlántico como Jorge Perugorría, Ángela Molina o el siempre genial Paco Rabal. Aunque las críticas no fueron negativas, pusieron de relieve que tanto guinista como director parecíian más interesados en filmar una gran obra de teatro que una auténtica narración cinematográfica, motivo por el que a la película le falta ritmo y le sobra ampulosidad. Una actuación que habría sido excelente sobre las tablas resulta forzada y poco creíble, algo que puede achacarse tanto al Edipo de Perugorría como, sore todo, a la Yocasta de Ángela Molina. Grabiel García Márquez

Sin duda, el gran mérito de "Edipo Alcalde" es que une en un mismo proyecto a dos grandes genios, Sófocles y García Márquez. Gabo consigue atrapar toda la fuerza inmortal del clásico griego y volcarlo en los paisajes selváticos de su Colombia natal. Más allá de su valor cinematográfico, esta película será recordada ante todo por su guión, hasta el punto de que no será extraño encontrar el texto en las librerías mientras el film queda reducido a un público de selectos cinéfilos.

De haber podido verlo, Sófocles se habría sentido orgulloso al constatar que su Edipo trasciende épocas y continentes, y que los genios de todos los tiempos siguen buscando inspiración en sus versos. Si existe un más allá, sean unos Campos Eliseos o sea el Paraíso que soñemos cada uno, el gran trágico habrá salido a las puertas para recibir a Gabo para, tomándole de la mano, conducirle en presencia de los genios inmortales de todos los tiempos.

Un análisis más profundo de la relación entre "Edipo Alcalde" y el resto de la obra literaria de García Márquez lo podemos encontrar en el siguiente artículo de Manuel Cabello Pino.


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