La alimentación en Pompeya incluía erizos de mar y jirafas

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Científicos de la universidad de Cincinnati, dirigidos por el arqueólogo Steven Ellis, han publicado recientemente las conclusiones de sus estudios sobre la alimentación en la antigua Pompeya despues de haber excavado alrededor de veinte tabernae situadas en las cercanías de la Porta Stabia. En concreto, las investigaciones se han llevado a cabo mediante el análisis de los restos de comida presentes en el alcantarillado de esta zona comercial, una fuente de informacion tan rica y valiosa como compleja de recuperar. Mediante el estudio de las alcantarillas se pueden estudiar no sólo los restos de excrementos humanos y su composicion, sino también las trazas dejadas por basuras y otros desperdicios, habida cuenta de que los latinos utilizaban el sistema de alcantarillas para librarse de todo tipo de deshechos. El análisis de estos restos han confirmado en parte algo que ya se sabía: la composición de la dieta de la mayoría de la población de Pompeya se basaba en productos típicos de la región Mediterránea, tales como el trigo, las aceitunas, legumbres, frutos secos, pescado y, en menor medida, carne conservada mediante la salazón. Sin embargo, el equipo del profesor Ellis ha demostrado que en Pompeya existían también paladares habituados a manjares más exoticos y refinados. Se ha documentado una presencia no desdeñable de mariscos, moluscos y erizos de mar, en una proporción bastante elavada si tenemos en cuenta que el alcantarillado analizado corresponde a una zona de la ciudad en la que no habitaban las elites más ricas. El hallazgo más espectacular ha sido el hueso de una pata de jirafa que habia sido preparado por un carnicero, una pieza que nos habla del abundante comercio de animales exóticos que existió en todo el Imperio.

Fuente: Live Science

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