La importancia de la epigrafía en el estudio de un yacimiento arqueológico

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Altar pupio urbico
Macarena Calderón | Jue, 19 Feb 2015 - 09:45
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La importancia de la epigrafía para estudiar un yacimiento arqueológico: el emblemático caso de Baelo Claudia Por Macarena Calderón Sánchez. Vista del yacimiento de los templosLa epigrafía, ciencia autónoma y, a la vez, auxiliar de la filología y de la historia, ofrece una información tan valiosa que, de no ser por ella, no conoceríamos datos relevantes e imprescindibles para poder interpretar, entender y sacar conclusiones sobre un yacimiento arqueológico, pieza o personaje histórico. Descifrar y leer un texto antiguo son los dos pasos que promueven una posterior reflexión e interpretación para acercarnos a la realidad de hace siglos. El asentamiento de Baelo Claudia se fundó en una posición geográfica privilegiada: al fondo de la ensenada de Bolonia (Tarifa, Cádiz), bordeado por las sierras de la Plata y de la Higuera y la Loma de San Bartolomé. Estaba rodeado por un cinturón geográfico cuya única apertura era el océano Atlántico. Ésta fue la razón principal de su éxito, pues el contacto directo con el mar hizo que el asentamiento alcanzara tal riqueza pesquera y, en consecuencia, un considerable auge económico (gracias a sus factorías de salazón y garum) que la ciudad se mantuvo despierta hasta principios de la Edad Media. Fue en época de Augusto cuando el asentamiento creció, extendiéndose hacia el norte, y evolucionó estéticamente por medio de una reforma urbanística: se proyecta su planta ortogonal, es dispuesto el foro y el recinto es amurallado. Existe, por tanto, una fase de dilatación, se destruye para volver a construir y, en definitiva, se produce un cambio de arquitectura propiciado por un cambio económico. Fue en época de Claudio o, según otros expertos, en época de Nerón cuando la población de Baelo pasó de ser un oppidum a un municipium entre los años 41 y 48, y en ese momento se le otorgó el apellido de Claudium al ya municipio de Baelo. Como era de esperar, este acontecimiento ha sido conocido gracias a la epigrafía hallada durante las excavaciones: Descubierto durante la campaña de 1966, el altar de mármol de Pupio Urbico, dirigente de la ciudad durante un año, fue un descubrimiento importante por dos razones: la primera, porque gracias a la inscripción (y otras) se supo que el municipio claudino recibía el nombre de Baelo. Además, resolvió la cuestión de la categoría política, es decir, qué tipo de municipio era: el hecho de que los ciudadanos romanos de Baelo estuviesen inscritos en la tribu Galeria dio a entender que la ciudad fue ascendiendo desde época temprana: Altar pupio urbico Q(uinto) PVPIO VRBICO GAL(eria tribu) II VIR(o) M(unicipii) C(laudii) B(aelonensium) EX DEC(reto) ORDINIS Q(uintus) PVPIVS GENETIVS PATER ET IVNIA ELEVTHERA MATER PIISSIMO FILIO POSVERVNT “A Quinto Pupio Urbico, de la tribu Galeria, duunviro del municipio claudino de Baelo, por decreto del consejo local: Quinto Pupio Genetio, su padre, e Iunia Eleuthera, su madre, han levantado (este monumento) para su amado hijo”. El centro monumental de Baelo Claudia es un vasto espacio que está ocupado por edificios públicos y está totalmente separado del resto de la población por calles que lo limitan por todos sus lados. Presenta una planta habitual, típica de finales de la República y principios del siglo I. Los arquitectos romanos adaptaron el plano del conjunto monumental del foro a la topografía del terreno, de manera que situaron los templos en una terraza superior dominando, así, la plaza. Fueron hábiles en configurar el relieve a la arquitectura y poder así aumentar su fuerza a golpe de vista. Por otro lado, esta jerarquización en terrazas tenía un significado más profundo que la pura apariencia física: en un escalafón más alto estaban los dioses, protectores de la ciudad, y en un nivel más bajo, los cives del municipio. El capitolio estaba formado por tres templos casi iguales. Estos monumentos constituían el santuario religioso de la ciudad y se cree que se alzaban en honor a la tríada capitolina. En época de Vespasiano fue también el centro de culto del emperador. Sin embargo, en este caso, ningún documento epigráfico o literario ha llegado a atestiguar que estos tres templos pertenezcan a la tríada. Templos Todo lo contrario sucedió en el santuario en honor de la diosa Isis, el centro monumental más grande e importante de Baelo Claudia. Datado en el año 70 y abandonado a mediados del siglo III, dadas sus dimensiones, debió de ser uno de los templos más espectaculares de culto oriental de la península Ibérica. No hay que olvidar que durante el siglo I proliferan en el Imperio estos cultos debido al contacto de los militares romanos con Egipto. A diferencia de los templos del capitolio, en este caso sí se puede asegurar la identificación del mismo con la diosa Isis, pues se encontraron en su interior testimonios epigráficos y, además, en el umbral del templo, concretamente al pie del primer peldaño de acceso al santuario, aparecieron dos dedicatorias: ISIDI DO[MINAE] L(ucius) VECILI[VS] L(ibenti) A(nimo) V(otum) [S(olvit)] “A Isis, soberana: Lucio Vecilio cumplió su voto con ánimo gustoso”. [ISIDI D]OMINAE M(arcus) [SEMP]RONIUS MAXVUMUS V(otum) S(olvit) L(ibens) M(erito) “A Isis, soberana: Marco Sempronio Máximo cumplió su voto gustosamente, como es justo”. Sin embargo, destaca una de las inscripciones votivas más emblemáticas que fue hallada en el templo: se trata de una supplicatio donde un fiel pide a la diosa que vengue el robo del que ha sido víctima: ISIS MVROMEN “Isis Muriónima, TIBI CONMENDO te confío FVRTV(M) MEV(M) MI FAC mi robo: haz por mí TVTO NVMINI MAES-TATI por tu divinidad inatacable y majestad EXSEMPLARIA actos ejemplares, VT TV EVIDE(S) IMMEDI de modo que ante todos amenaces O QVI FECIT AVTVLIT al que lo ha hecho, al que me ha robado, AVT(H)ERES OPERTORV(M) o a su heredero, una manta ALBV(M) NOV(UM) STRAGVLV(M) blanca, un cobertor nuevo, LODICES DVAS ME(O) dos colchas para mi propio uso; VSO ROGO DOMINA te ruego, soberana, PER MAIESTATE(M) TVA(M) por tu majestad VT (H)OC FVRTV(M) REPRI-NDAS que castigues este robo”. ¿No es éste un ejemplo de la importancia de la epigrafía? ¿No profundiza y ahonda en aspectos que van más allá del papel puramente histórico-arqueológico? Así, podemos concluir que con el estudio de la epigrafía no sólo se descubre el contexto de una época concreta, sino que nos sumerge en la voz del individuo, en su ideología, su pensamiento y, en definitiva, su alma. BIBLIOGRAFÍA
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Recursos electrónicos: Museo de Andalucía.