Las marismas de Huelva y la explotación del garum

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A medida que avanzan las campañas arqueológicas en la zona, se va confirmando la importancia que tuvo la costa onubense en la industria pesquera del Imperio romano, especialmente en lo relativo al procesamiento del pescado y a la fabricación de productos tan valorados como el célebre garum. El diario El País ha dedicado este pasado domingo en su edición de Andalucía un reportaje a las excavaciones realizadas en los últimos tiermpos en esta región, una comarca que clama con justo derecho por un lugar en la historia de Hispania. En efecto, cuando en los manuales y monografías se habla de la industria pesquera hispana y de la fabricación del garum, todas las miradas suelen centrarse en Baelo Claudia y su entorno, dejando de lado otros enclaves que, como la costa de Huelva en general y las marismas del Odiel en particular, tuvieron un peso economico igual o incluso superior al de la costa gaditana. La Universidad de Huelva ha realiazdo numerosas campañas en esta zona que han conseguido documentar no sólo restos de centros de explotación pesquera, sino incluso enclaves habitacionales asociados a los mismos, algunos de los cuales perduraron incluso hasta época islámica. Una especial atencion se está deicando al estudio de los restos cerámicos y de ánforas, pues éstos permiten saber no sólo qué productos se exportaban sino también, comparando con otros yacimientos del Mediterráneo, averiguar su capacidad de difusión por el Imperio. Uno de los principales problemas con el que se encuentran los arqueólogos al trabajar en las marismas del Odiel es el cambio paisajístico que se ha podido producir en la zona durante los dos últimos milenios. Según los especialistas, las actuales marismas eran en epoca romana más abiertas, con una estructura más semejante a una playa que a los actuales humedales. En este enclave más benévolo fue donde se instalaron estos enclaves urbanos, algunos de los cuales pueden, según los especialistas, datarse en épocas muy anteriores a la llegada de los romanos.

Fuente: El País

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