Mérida, ciudad Augustea

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Nico | Viajes | 24/05/2013 - 12:30Comenta

Mérida, situada en la provincia de Badajoz, es actualmente la capital de Extremadura. Ésta es una de las ciudades españolas donde más huella ha dejado el Imperio. Es imposible caminar por la urbe sin toparse con algún vestigio de la cultura romana.
Publio Carisio fundó Emerita Augusta en torno al 25 a.C. Lo hizo por orden de Octavio Augusto, para que los soldados de las legiones V y X tuvieran un lugar donde poder retirarse. Pronto adquirió una gran importancia convirtiéndose en la capital de la provincia romana de Lusitania.

EL CIRCO
Si se llega a Mérida desde Madrid lo primero con lo que tropezamos es el circo. Construido en el s.I d.C. está situado a las afueras de la ciudad romana. Mide unos 400 metros de largo por unos 100 de ancho con una spina de 233 metros. Alrededor de ésta se llevaban a cabo las carreras de cuadrigas y bigas, las cuales daban 7 vueltas al recinto. En un extremo se colocaba la puerta de donde salían los carros (portae pompae); en el otro la puerta de salida del campeón (porta triumphalis). El público se colocaba en las gradas alrededor de la arena. Es una visita obligada al principio o al final de nuestro viaje a Mérida. Cuando entramos podemos sentirnos como un espectador de la época. Además, dentro de la oficina contigua al circo, podemos disfrutar de un video explicativo sobre las carreras de carros. Aprovechando, mientras lo vemos, para descansar al amparo del aire acondicionado (gran aliado si nuestra visita es en verano).

EL ANFITEATRO
Se encuentra dentro del recinto arqueológico al lado del teatro. Por una inscripción que encontramos dentro, sabemos que fue inaugurado en el año 8 a.C. De forma elíptica tiene unas medidas de unos 130 metros en su parte más ancha y unos 100 metros en su eje menor; la arena tiene unas medidas de unos 70 metros por 40 respectivamente. En época romana tendría una capacidad de unos 14.000 espectadores. Dentro se representaron luchas de gladiadores, de hombres contra fieras y naumaquias. El graderío está dividido en tres partes (imma, media y summa cavea) con dos tribunas situadas una a cada extremo del eje menor. Una estaría destinada para las autoridades, dejando la otra para las personas que financiaban el espectáculo. A diferencia de otros anfiteatros construidos hacia arriba, el de Mérida está excavado en la tierra, siendo la summa cavea la única que sobresale, por esta razón es la peor conservada. La forma en cruz que encontramos en el centro del recinto es la fossa bestiaria, lugar donde se guardaban las fieras. Podemos pisar la arena accediendo por las entradas en las que encontramos unas explicaciones de las funciones de cada parte del anfiteatro y los tipos de gladiadores que lucharon allí.

EL TEATRO
El teatro es el emblema de Mérida. Situado dentro del recinto arqueológico, es lo más conocido de la ciudad tanto en nuestro país como en el extranjero. Está situado dentro del recinto arqueológico. Una inscripción hallada en el propio teatro nos dice que fue patrocinado por Marco Agripa en el año 15 a.C., pero a lo largo del tiempo ha sufrido distintas remodelaciones. Sus primeras gradas están apoyadas en la ladera del Cerro de San Albín y no se levanta directamente desde el suelo como cabría esperar de un teatro romano. Se puede dividir en tres grandes partes: scaenae, orchestra y cavea. La primera tiene unas medidas de unos 60 metros de longitud, 7 metros y medio de anchura y 17,5 de altura. En ésta se encuentra la parte reservada a los actores (proscaenium). La orchestra es la zona donde se ubicaba el coro. Por último las cavea con una capacidad de unos 6000 espectadores están divididas de la misma manera que el anfiteatro (imma, media y summa). Hoy en día aún se representan obras en este teatro. El Festival de Teatro Clásico es el más famoso que aquí se celebra. Es grato disfrutar de una obra de teatro clásica en este gran anfiteatro a la luz de la luna.

CASA DEL MITREO
Construida a finales del siglo I d.C., recibe este nombre debido a que se han encontrado cerca restos de un templo en honor al dios Mithra. Esta casa debió de pertenecer a algún alto cargo o persona importante por su gran tamaño. Se puede distinguir perfectamente sus habitáculos entre los que encontramos dos patios, unas termas y una gran cantidad de habitaciones. Cabe destacar la decoración de la casa: encontramos pinturas en varias habitaciones y en dos de ellas se conservan bastante bien dos mosaicos. Uno dedicado a Eros y otro con motivo cosmolósgico. Visitando la casa del Mitreo podemos hacernos una buena idea de cómo era la vivienda de los adinerados en aquella época. La visita se hace mediante una serie de rampas sobre la casa para evitar pisarla y estropearla. Esto no es un impedimento, sino que nos ayuda a observar la casa desde una mejor perspectiva. Cerca encontramos la zona de columbarios, visita interesante. Aquí encontramos los restos funerarios de dos familias y el estilo de incineración de la época.

TEMPLO DE DIANA
Es la única construcción con función religiosa que se conserva en Mérida. El edificio data entre finales del siglo I a.C. y comienzo del siglo I d.C. Tal vez se comenzó a construir en época de Augusto y se inauguró en época de Tiberio. 6 columnas se levantan en su frente, mientras que tiene 11 en los laterales. Está construido en piedra de granito y su planta es de unos 40 por 20 metros. Se levanta sobre un podio de casi 3,5 metros, lo que nospermite una visión general del templo. Su ubicación, en el foro, lo convierte en un edificio de relativa importancia. El lugar donde está situado, también hace pensar que su culto no estaba dirigido a Diana, sino que se trataría de un templo de culto imperial; ya que el foro era el lugar donde se levantaban este tipo de construcciones. En el siglo XVI se edifica en el interior del templo de Diana el palacio del Conde de los Corbos. Aún se conserva dentro del templo e impresiona ver el palacio de estilo renacentista entre las columnas del templo.

MUSEO NACIONAL DE ARTE ROMANO
Inaugurado en 1986, se encuentra a pocos metros del conjunto arqueológico formado por el teatro y el anfiteatro. Guarda en su interior una gran colección de los restos arqueológicos encontrados en Mérida. Podemos encontrar dentro columnas, esculturas, lápidas funerarias, vidrios, joyas, mosaicos y una gran colección numismática.

ACUEDUCTO DE LOS MILAGROS, ACUEDUCTO DE SAN LÁZARO Y ARCO DE TRAJANO
Emerita Augusta tenía una gran red de acueductos que suministraban agua por toda la ciudad. Buena cuenta de ello lo dan el acueducto de los Milagros y el acueducto de San Lázaro. Ambos se pueden visitar sin horario y sin pagar entrada. El acueducto de los Milagros poseía una longitud de unos 827 metros de largo por 25 de alto en su punto más alto. La recogida de agua para la ciudad la hacía en el pantano de Proserpina a unos 5 kilómetros de la ciudad. Está construido con pilares formados de sillares de granito y ladrillos con un interior de hormigón (opus caementicium). Estos pilares se enlazan mediante arcos de ladrillo, excepto el del centro que es de dovelas de piedra. En la parte más alta está el castellum aquae de 6 metros de ancho, canal por donde circulaba el agua. Está formado por hormigón y sillares recubiertos de mármol. Del acueducto de San Lázaro nos queda una mínima parte que se encuentra cerca del circo romano. Conducía el agua a Mérida desde Las Tomas, a unos 5 kilómetros de Mérida. Otro monumento que podemos visitar mientras damos un paseo por la ciudad es el arco de Trajano. Fue construido en el siglo I d.C., tiene 15 metros de alto y 9 de ancho; en época romana estaba recubierto de mármol. Fue en el siglo XVIII d.C. cuando se descubrió su verdadera altura, ya que una excavación reveló los cimientos del arco. Hoy en día se encuentra rodeado de edificios, es un poco difícil para el visitante encontrarlo. Pero es interesante ver cómo aún se mantiene firme entre todas las casas de nuestra época.

Hemos visto que son muchos los vestigios que nos quedan de Roma. La cultura del Lacio está viva en la capital extremeña, pero no solo los romanos se asentaron en esta ciudad. Visigodos, sarracenos y cristianos entre otros, han sido huéspedes de Mérida, lo que ha enriquecido el patrimonio cultural de la ciudad. Por lo tanto si se va de viaje a Mérida no hay que dejar de ver otros monumentos como la Iglesia de Santa Eulalia, el convento de San Francisco o la impresionante Alcazaba.

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