Pompeya continúa amenazada pese a los planes para su conservacion

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Hace unos meses, en Portal Clásico anunciábamos esperanzados la noticia de que el gobierno italiano había reaccionado a las advertencias de la UNESCO ante el deterioro constante del yacimiento de Pompeya, con la aprobación de un decreto ley denominado "Proyecto Pompeya". Esta medida suponía la creación de un fondo especial, gestionado por arqueólogos e historiadores, que estaría destinado a la protección y restauración de los yacimientos campanos del área de Pompeya y Herculano, muy degradados en las últimas décadas. Pese a que este proyecto fue publicitado ante el mundo como la una veloz respuesta del gobierno italiano ante la posible ruina de uno de sus símbolos culturales más importantes, lo cierto es que meses después poco ha cambiado en las laderas del Vesubio. Pompeya sigue cayendose a pedazos. Mientras los italianos debaten en el Senado la expulsión de su otrora intocable primer ministro Silvio Berlusconi, la colonia romana de la Campania continúa perdiendo trozos de sus edificios a marchas forzadas, sin que las autoridades pongan un remedio efectivo contra ello. En las últimas semanas varios muros de algunas casas se han venido abajo, al tiempo que una grieta creciente amenaza todo el conjunto de las principales termas de la ciudad. ¿Como es posible que esto siga ocurriendo después de la aprobación del "Proyecto Pompeya"? La respuesta hay que encontrarla en la lentitud, la tan mediterránea lentitud, con la que se está desarrollando dicho proyecto. A día de hoy, aún no se ha nombrado al director ni el subdirector de esta gran empresa, por lo que muchos de sus proyectos están paradaos a la espera de una autoridad que los autorice. De las treinta obras que iban a constituir la primera fase del proyecto, sólo cinco se han puesto ya en marcha. Mientras la burocracia toma sus decisiones y los políticos se recrean en conversaciones sin fin, uno de los emblemas del patrimonio de la Antigüedad acelera su proceso de destrucción. ¿Hasta cuándo permitirán las autoridades, italianas y europeas, que esto siga ocurriendo?

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