Un grupo de científicos reconstruye el rostro de un guerrero micénico

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Rostro del Guerreo micénico del Grifo

El descubrimiento de una tumba principesca junto a las ruinas del palacio micénico de Pilos fue uno de los grandes acontecimientos arqueológicos de los últimos años. El enterramiento tenía más de dos metros de largos y algo más de un metro de ancho, y contenía los restos de un varón con el cráneo en buen estado de conservación y un ajuar que incluía una gran variedad de objetos tales como armas de bronce, anillos, copas y platos metálicos. No había presencia alguna de cerámica, algo que los especialistas han asociado con la extraordinaria riqueza del difunto. Debido a una placa de marfil, que se encontró junto a la pierna del fallecido, con una bella decoración con la forma de un grifo, el individuo recibió el nombre de esta criatura mitológica alada y pasó a conocerse como el "Guerrero del Grifo".

La tumba se fechó a comienzos del Bronce Reciente, por lo que se ha interpretado como una de las primeras muestras de la civilización micénica. De hecho, la suntuosidad del enterramiento se ha puesto en relación con la influencia que los minoicos, una civilización ya por entonces en ocaso, ejercieron sobre estos micénicos, indoeuropeos recién llegados desde el centro de Europa. Algunos de los artefactos de la tumba del guerrero han sido difíciles de interpretar debido a que en otros contextos suelen asociarse con el mundo femenino, tales como espejos o peines. Mientras algunos han explicado la presencia de estas piezas debido a la costumbre de los guerreros micénicos de llevar el pelo largo y peinar sus melenas antes del combate, otros consideran estos objetos como ofrendas dedicadas a determinadas divinidades femeninas.

Un grupo de científicos de la Universidad de Witwatersrand, en Sudáfrica, ha conseguido, tomando como punto de partida los restos del cráneo de este guerrero, modelar de forma digital una imagen en tres dimensiones de su rostro. Para conseguirlo, han tenido que completar algunos elementos que les faltaban, debido al desgaste de los huesos, con datos de la población griega actual. El doctor Tobias Houlton ha encontrado que el individuo presentaba un golpe en la parte central del rostro, aunque no se ha podido determinar si ésta fue la causa de su muerte. El resultado de la reconstrucción ha sido un hombre moreno, de ancha nariz, mandíbula prominente y ojos pequeños. Si no contamos las esquemáticas máscaras mortuorias halladas en otros yacimientos griegos de la Edad del Bronce, el rostro del Guerrero del Grifo es la primera oportunidad que tenemos de echar un vistazo a los rasgos de los hombres que llevaron por primera vez la lengua griega a tierras de la Hélade. ¿Serían así los rostros de los guerreros que partieron para combatir en Troya y que generaciones después se convertirían en los héroes Aquiles, Agamenón, Menelao...?

Fuente: Seeker

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