Un museo bajo las aguas en la costa de Gerona

Imagen
Parte de las piezas que se expondrán en Begur bajo las aguas
Luis Manuel López | Vie, 13 Jun 2014 - 10:57
Comentar: 0
La localidad de Begur, en el Bajo Ampurdán, es sin duda una de las poblaciones más bellas de toda la costa catalana. Sus paisajes mediterráneos, sus aguas cristalinas, la perfecta sintonía entre urbanismo y medio ambiente, hacen de este enclave un lugar idóneo para quienes gustan del turismo de sol y playa no masificado. Sin embargo, Begur ofrece también múltiples alicientes para los amantes de la Cultura en general y de la Historia y la Arqueologia en particular. No en vano, el patrimonio de Begur es extraordinariamente rico, habiéndose encontrado restos que van desde la Prehistoria hasta el Medievo, pasando por varias etapas de esplendor en época ibérica y romana. Pero no todo el patrimonio de Begur está situado en tierra. Sus aguas esconden una gran cantidad de tesoros, procedentes de barcos hundidos, rituales religiosos, abandono de materiales... Este patrimonio submarino sólo ha empezado a ser estudiado en fecha muy reciente, pero los arqueólogos subacuáticos han podido encontrar en este tiempo una gran cantidad de restos en forma de ánforas, vasijas y todo tipo de cerámicas. En concreto, se han excavado bajo las aguas los restos de tres barcos romanos hundidos con todo su cargamento (vinos, aceites, materiales de construcción) cuando se dirigían hacia el sur de Galia y la propia Roma. Lo habitual en este tipo de yacimientos es que los materiales se retiren, de forma cuidadosa y documentada, para llevarlos a un laboratorio donde analizarlos y exhibirlos finalmente en un museo. El hecho de que los restos se encuentren bajo el agua hace muy difícil cualquier intento de musealización in situ. En este caso, sin embargo el Centro de Arqueología Subacuática de Catalunya (CASC) ha apostado por un modelo diferente. Con el objetivo de que bañistas, buceadores e incluso arqueólogos profesionales puedan disfrutar de estos yacimientos, se han colocado a cierta distancia de la costa réplicas idénticas a las piezas originales, tratando de reproducir con fidelidad el contexto en el que éstas fueron halladas. Las piezas estarán ancladas para evitar que los posibles ladrones o los temporales las muevan de su sitio. Estas ánforas y vasijas pueden ser contempladas por los bañistas que hagan uso de gafas y tubo, y también, con más detalle, por aquéllos que apuesten por la inmersión con botella de oxígeno. Esta experiencia pionera en España tiene una vocación de continuidad, pues si cosecha el éxito que se prevee, se pretende ir añadiendo nuevas piezas cada año con el objetivo de que los turistas quieran repetir la experiencia por segunda y tercera vez. Sin duda, la localidad de Begur, gracias a este proyecto, verá enriquecida de forma considerable la afluencia de turistas, demostrando una vez más que desarrollo económico y defensa del patriomonio histórico son dos conceptos totalmente compatibles. Fuente: El País